La segunda vuelta del campeonato comienza con la Gimnástica Segoviana situada exactamente dónde quiere estar: en lo más alto de la clasificación. Tras cerrar la primera mitad del curso con una trabajada victoria ante el Lealtad en el campo municipal de La Albuera, el conjunto gimnástico afronta ahora un nuevo desafío lejos de casa con la intención de reafirmar su candidatura al liderato y corregir una de las pocas asignaturas pendientes que ha dejado hasta ahora la temporada: el rendimiento como visitante. El triunfo ante el conjunto asturiano permitió a los de Iñaki Bea alcanzar los 34 puntos y compartir la primera posición con el Deportivo Fabril, con el Oviedo Vetusta pisando los talones con 33 y un segundo pelotón formado por Bergantiños y Salamanca, ambos con 29, en una clasificación cada vez más comprimida en su parte alta. Con este escenario, cada encuentro adquiere un valor añadido y cualquier tropiezo puede tener consecuencias inmediatas.
Este domingo, a partir de las 16:00 horas, la Segoviana visitará la Ciudad Deportiva de Castañares para medirse a un Burgos Promesas que, pese a su delicada situación clasificatoria, se presenta como un rival especialmente incómodo en su propio feudo. El objetivo para los segovianos es claro: sumar tres puntos que les permitan mantenerse en la cima y reencontrarse con la victoria a domicilio tras las derrotas sufridas en sus dos últimas salidas ante Bergantiños y Oviedo Vetusta. Precisamente, recuperar la fiabilidad lejos de La Albuera se ha convertido en una prioridad para el cuerpo técnico y la plantilla en este inicio de segunda vuelta. No en vano, las tres derrotas encajadas en lo que va de curso han llegado como visitantes, además de dos de los cuatro empates cosechados. Una dinámica que contrasta con el impecable rendimiento como local, donde la Segoviana continúa invicta.
En este sentido, Iñaki Bea subrayó la importancia de volver a mostrarse sólidos en defensa. “Venimos de encajar seis goles en los dos últimos partidos fuera de casa y un equipo que quiere estar arriba no se lo puede permitir. La palabra es competir, ser solidarios y darle importancia a los pequeños detalles”, afirmó el técnico azulgrana, en referencia a los tropiezos por 3-0 frente a Oviedo Vetusta y por 3-1 ante el Bergantiños.
El Burgos Promesas, por su parte, llega al encuentro con la necesidad de sumar para escapar de la zona baja de la tabla. El filial burgalés ocupa la antepenúltima posición con 14 puntos, solo por delante de la UD Sámano y del Lealtad, colista con diez. Aunque solo ha logrado una victoria en sus últimos once compromisos, el equipo dirigido por Albistegui ha demostrado una notable capacidad para competir, como reflejan los cinco empates obtenidos en ese tramo. Además, la Ciudad Deportiva de Castañares se ha convertido en uno de los campos más complicados del grupo. Tan solo el Numancia ha sido capaz de llevarse los tres puntos de tierras burgalesas, y lo hizo por la mínima y en el tiempo de descuento. El balance como local del Burgos Promesas (dos victorias, cinco empates y una única derrota) refuerza la magnitud del desafío al que se enfrenta la Segoviana.
El precedente de la primera vuelta también sirve de aviso. En el duelo disputado en La Albuera, el Burgos Promesas logró arrancar un empate sin goles en un encuentro marcado por la falta de acierto ofensivo del conjunto gimnástico. En aquella ocasión, Alejandro Postigo se erigió en uno de los protagonistas con varias intervenciones de mucho mérito que evitaron la victoria del filial burgalés y permitieron a la Segoviana sumar al menos un punto. Con todos estos ingredientes, el cuadro gimnástico afronta una exigente salida con la ambición de comenzar el nuevo año con buen pie también lejos de casa, recuperar sensaciones como visitante y seguir marcando el ritmo en una lucha por un liderato que no entiende de concesiones.
