En una mañana espléndida, centenares de vecinos de San Lorenzo, a los que se sumaron muchos otros segovianos, se calzaron ayer sus zapatillas de deporte para ir a una caminata organizada por el ‘Grupo de Acción Misionera’ de la parroquia. La Plaza de San Lorenzo era un hervidero de gente a las diez de la mañana. Nunca antes, en las trece ediciones anteriores, el número de participantes había sido tan alto. La decimocuarta caminata empezaba con récord: 687 inscritos. “El primer año —recordaba Alejandro Plaza, uno de los impulsores de la iniciativa—, no seríamos más de 50 personas, y todas de San Lorenzo; ahora viene gente de toda la ciudad e incluso de la provincia”. El éxito de la cita es, pues, indudable.
¿Y cómo surgió la idea? La parroquia de San Lorenzo decidió colaborar, de forma activa, con algún proyecto desarrollado por misioneros en el Tercer Mundo. Se contactó con una religiosa segoviana destinada en una misión en ‘La Pradera’, una de las zonas más pobres de Caracas. La relación fue estrechándose y, poco a poco, la parroquia de San Lorenzo empezó a organizar actividades para recabar fondos que luego enviaría a Venezuela, a proyectos de ayuda de niños de la calle. El nacimiento de la caminata solidaria se enmarca en esa búsqueda de fórmulas innovadoras para apoyar a esos misioneros que luchan por mejorar las condiciones de vida de los más necesitados.
Con el paso del tiempo, el ‘Grupo de Acción Misionera’ de la parroquia de San Lorenzo resolvió no circunscribir su ayuda a ‘La Pradera’, y viendo “la gran necesidad existente en la misión de Dete (Zimbabwe)”, apoyar también el trabajo que allí se realizaba.
Casi sin darse cuenta, la parroquia de San Lorenzo quedó “hermanada” con las misiones de ‘La Pradera’ y Dete. Y se incrementaron las actividades para conseguir dinero, con rastrillos, rifas…
En cualquier caso, la caminata continuó siendo la actividad de referencia. Cada 1 de mayo, saliendo de la Plaza de San Lorenzo, los “andariegos solidarios”, tras entregar un donativo, recorren el entorno del barrio. En total, casi 9 kilómetros por bellos parajes de El Sotillo, La Lastrilla y Zamarramala, para acabar de nuevo junto al atrio de San Lorenzo. Ayer, y en un ambiente festivo, los caminantes pararon en La Lastrilla, donde recibieron una botella de agua y una fruta; y en la llegada, mientras escuchaban música de dulzainas y participaban en varios sorteos, tomaron un bocadillo y un refresco.
“Veo que la gente ha acabado contenta, con ganas de repetir”, decía uno de los organizadores, Ignacio Morales, quien animaba a todos a acudir este domingo, 4 de mayo, al rastrillo que tendrá lugar en la Plaza de San Lorenzo. “Es para ayudar a niños que no tienen nada de nada”, insistía. Desde ‘La Pradera’, en Caracas, y Dete, en Zimbabwe, lo agradecerán.