Las asambleas generales de Caja España y Caja Duero culminarán mañana una fusión que la mayoría de los expertos consultados por Ical coinciden en calificar de «imprescindible e inevitable» para garantizar su futuro, aunque también sostienen que no es el «óptimo» para lograr el objetivo inicial de fortalecer el sistema financiero regional. En su opinión, este movimiento tendrá una segunda parte en el que la caja resultante deberá iniciar nuevas negociaciones dentro de unos meses para seguir ganando tamaño en un proceso de concentración que supone que, en estos momentos, haya encima de la mesa del Banco de España, al menos, once grupos de cajas en distintas fases de integración.
La fusión conforma, de momento, la octava entidad de ahorro española por número de activos y la duodécima por patrimonio neto, según los últimos datos hechos públicos que corresponden a finales de 2009. «No es un tamaño satisfactorio para garantizar en el futuro que la Comunidad tenga un centro de decisión financiero», concluye uno de los miembros del Consejo de Administración de Caja España, quien augura «una negociación a cara de perro» en el futuro para poder mantener ese centro decisorio.
«Una fusión a dos no es el resultado óptimo del proceso, pero es el menos malo; no es un tamaño satisfactorio para garantizar que en el futuro los centros de decisión financieros estén en Castilla y León, pero se trata de un proceso inevitable, que todos sabíamos que era necesario, pero que no es suficiente y en dos o tres años estaremos en otro proceso de negociación para seguir ganando tamaño», explica un consejero de Caja España. «¿Tendremos capacidad y poder suficiente para mantener estos centros en Castilla y León? –se pregunta- eso será difícil, sería más fácil si hubiéramos logrado integrar todas», contesta.
Otro consejero explica que el sistema financiero está muy debilitado y, aunque quiere ser cauto sobre el futuro, augura que el proceso de fusiones no termina en este momento. «Una vez concluida esta fase habrá que esperar a que el Gobierno central apruebe su ley de cajas que, seguramente, eliminará las capacidades de veto de las comunidades autónomas y favorecerá las operaciones entre cajas de diferentes regiones», razona este consejero. Posteriormente, la Junta deberá adaptar su propia legislación y «habrá que plantearse si se puede seguir solos o habrá que iniciar otro proceso para agruparse». «A mí no me extrañaría que fuese la segunda opción, porque habrá que compartir mercados sin necesidad de abrir nuevas oficinas y, en esta nueva fase, hubiese sido deseable que las entidades de la Comunidad fueran con más peso», concluye.