Más del 98 por ciento de los 320 miembros de la asamblea de Caja España-Duero dieron ayer el visto bueno a la segregación de todos los activos a un banco creado por la propia entidad para desarrollar desde esta nueva institución toda su actividad financiera. De este modo, la entidad cumple con las instrucciones del Banco de España y despeja el camino para que se adopten las decisiones que marcarán su futuro: la fusión con Unicaja para la creación de la tercera entidad financiera del país como primera opción o, alternativamente, la continuidad en solitario con la ayuda del FROB. Fuentes de la entidad indicaron que las negociaciones con Unicaja avanzan y podrían culminar la próxima semana, dado que el plazo concedido por el Banco de España concluye a finales de mes.
El valor neto contable del nuevo banco será de 1.515 millones de euros y su capital inicial de 889 millones de euros, dividido en otras tantas acciones. A la nueva entidad que tendrá la denominación de Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria S.A., se transferirán toda la actividad financiera y los activos de la caja, con la excepción de la Obra Social y el Monte de Piedad, y la medida contingente de pedir ayuda la FROB.
El nuevo banco se hará cargo de la organización y los recursos humanos procedentes de Caja España-Caja Duero, que, tras el acuerdo con los sindicatos alcanzado el pasado 29 de agosto, se ha comprometido a mantener el empleo, las condiciones laborales y beneficios sociales actuales de la plantilla, si bien dejó en suspenso los incrementos previstos para algunos colectivos en caso de alcanzar determinados resultados en el futuro.
La asamblea dio comienzo a las cinco de la tarde en primera convocatoria y a las 17.30 horas en segunda convocatoria, momento en el que se corroboró la presencia de 299 consejeros de los 320 que componen la asamblea, para ratificar la conversión en banco de la entidad. De ellos, algo más de 290 dio el visto bueno a la operación.
El objetivo del nuevo banco es incrementar la calidad de servicio y de productos dando respuestas eficientes a todas sus necesidades, sin perder las tres señas de identidad que han caracterizado a Caja España y a Caja Duero, y que son la proximidad al territorio y al cliente, la contribución al desarrollo económico y la lucha contra la exclusión financiera.
Con esta votación, Caja España-Duero continúa sus planes de futuro que, según acuerdo del Consejo de Administración, pasan por dos vías paralelas: acometer una fusión con la andaluza Unicaja o bien continuar en solitario y solicitar nuevas ayudas del FROB. Si prospera la primera solución, el grupo resultante se constituirá como la tercera entidad de cajas del país con ejercicio indirecto de la actividad financiera, con un volumen de activo total de en torno a 81.000 millones de euros, que mantendría el actual modelo de obra social.
