El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia, Joaquín Almunia, aseguró ayer que el elevado porcentaje de economía sumergida que padece España es «el peor de los paliativos» contra el alto porcentaje desempleo que azota el país. «Es el peor de los colchones posibles contra el paro», subrayó.
«Su existencia es una evidencia. Quien más, quien menos se ha encontrado con ella en muchas actividades, lamentablemente en demasiadas actividades. ¿Es un paliativo o un colchón? Pues sí, lo es, pero -sin dudas- es el peor de los colchones», comentó.
Según varios estudios del Banco de España, entre otras instituciones, se estima que la economía sumergida, informal o «en negro», supone entre el 20 y el 25% del producto interior bruto (PIB) del país, muy por encima de la media en la UE, situada en torno al 15%.
«Necesitamos tener paliativos de más calidad y no amortiguadores. Es verdad que suaviza un poco la situación grave de desempleo que vive España (más de un 26%, según la última Encuesta de Población Activa), pero, al mismo tiempo, crea muchísimos más controversias. En ningún caso es la solución al problema», precisó.
A la «recurrente pregunta» de cuándo saldrá Europa -y, en concreto, España- del túnel de la recesión, Almunia, quien también fue comisario de Asuntos Económicos entre 2004 y 2010, se mostró muy cauto y midió sus palabras.
«Precisamente, por ser economista, sé cuántas veces se equivocan. Pero si cualquier otro ciudadano se dedicara a hacer previsiones sobre el futuro, erraría igual que nosotros. No puedo responder a esta pregunta. En Bruselas tampoco tenemos esa varita mágica ni la bola de cristal. Lo que sí me parece evidente es que hay que trabajar mucho para salir de esta crisis, haciendo reformas, corrigiendo desequilibrios, asignando prioridades, financiando aquello que de verdad merece ser financiado con dinero público y no despilfarrando», apostilló.
Reformas oportunas
Para Almunia, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha tenido aciertos en su política financiera, igual que lo tuvo su predecesor, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. «Cuando se toman medidas que van en la buena dirección creo que hay que decirlo y apoyarlo, las haga quien las haga. En cambio, hay otro tipo de decisiones que no me parecen prioritarias y eso también lo digo».
En palabras de Almunia, en estos tiempos la «flexiseguridad», inspirada en el modelo danés (compatibilizar un elevado grado de flexibilidad en las relaciones laborales con un alto grado de seguridad, y combinar prestaciones por desempleo amplias con políticas activas de empleo), puede ser una de las «respuestas».
«Las empresas necesitan espacio para acercarse al futuro, pero, a la vez, la flexibilidad no puede llevar a los trabajadores a la incertidumbre. Lo importante es la voluntad de diálogo por parte de los interlocutores sociales», concluyó.
