La exposición de vidrio de Bohemia CZECH IN, que muestra las innovaciones checas en este sector a lo largo de la historia, abrió ayer la Presidencia de la República Checa en el Consejo de la Unión Europea en la Real Fábrica de Cristales de La Granja.
España y República Checa, junto con otros países como Alemania, Francia, Finlandia y Hungría, aspiran a que el soplado y las artesanías del vidrio sean reconocidas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Ambos países tienen un pasado común que se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando vidrieros bohemios llegaron a trabajar en la antigua Real Fábrica de Cristales transmitiendo no solo sus avances técnicos, sino también su rico legado inmaterial que ha permanecido en este lugar desde hace cerca de tres siglos.
Desde el siglo III antes de Cristo, los habitantes de las tierras checas propusieron innovaciones que cambiaron el arte del vidrio europeo primero, y después, la fabricación mundial de vidrio. A mediados del siglo XX, nacieron allí las primeras obras de vidrio de autor, con la ambición de traspasar de una vez por todas las fronteras entre la artesanía y el arte libre. La exposición permanecerá en la Real Fábrica de Cristales de La Granja hasta el 15 de septiembre.
“Para los checos, el vidrio es nuestro vínculo con la historia, pero, al mismo tiempo, tenemos que darle un nuevo significado. Así que intentaremos aumentar la importancia del vidrio, su fabricación y su arte para un futuro europeo común”, dijo el embajador checo en España, Ivan Jancárek.
En opinión de Petr Nový, comisario del Museo del Vidrio y la Joyería de Jablonec nad Nisou: “Los vidrieros checos no solo son capaces de producir cualquier cosa, sino que también consiguen comercializar nuevos productos que los diferencian de manera notable de la competencia”. Los organizadores brindaron con una cerveza checa Bernard y los asistentes disfrutaron de una demostración de soplado de vidrio.
