A pesar de que los últimos datos del paro, publicados el pasado jueves por el INE y en los que se desprende que el desempleo en España está al borde de los seis millones de personas, la ministra Fátima Báñez insistió ayer en que el Ejecutivo continúa en la senda para conseguir que el país alcance «la prosperidad». Por ello, aseveró que «el próximo año estaremos creciendo y creando trabajo estable», puesto que, según consideró, «las reformas de hoy serán los empleos de mañana».
En este sentido, apuntó que en su Ministerio llevan semanas dialogando con los agentes sociales en una estrategia de emprendimiento y empleo joven, porque «hoy en España no podemos asumir que la tasa de paro juvenil sea del 55 por ciento». «Necesitamos sumar lo mejor que podemos dar cada uno de nosotros para que los jóvenes de nuestra nación tengan un presente y un futuro», subrayó.
Por ello, señaló que el Gobierno está también trabajando para que los jóvenes sean emprendedores, si bien aseveró que «no va a dejar de tomar iniciativas para que España sea un país referente en la Unión Europea», haciendo hincapié en que seguirá apostando por las políticas sociales, porque está «más cerca que nunca de las personas más vulnerables», por las que seguirá sumando esfuerzos al objeto de que pasen mejor «esta travesía de la crisis económica».
Además, se congratuló de la aprobación, el pasado viernes en el Consejo de Ministros, del anteproyecto de ley de unidad de mercados, que persigue «quitar trabas» a quien tiene que crear empleo y riqueza, en alusión a las Pymes y a los autónomos.
En cuanto a las duras cifras de desempleo, expuso que el Gobierno ha dicho «la verdad desde el primer momento con crudeza, porque a grandes problemas había que aplicar grandes reformas». En 2012, «España ha sufrido una recesión, siendo el segundo peor año de los últimos de crisis y sabíamos que iba a ser duro en términos de empleo». Así, defendió que «la tasa de paro del 26% la tenemos que cambiar cuanto antes». Para ello, señaló, se cuenta con «cada minuto de su tiempo».
En esta línea, la ministra de Empleo recordó que el Ejecutivo «dijo a principios de año que se podían destruir muchos empleos, pese a la reforma laboral que se ponía en marcha, y ha sido así», pero, continuó, «no se lo hemos negado a los ciudadanos, sino que se lo hemos transmitido para pedirles su compromiso y comprensión». «Este año servirá para frenar el ritmo de despidos y mantener el trabajo para que cuando volvamos a crecer se cree empleo y éste sea de calidad», remarcó.
La reforma laboral «está empezando a funcionar. Es duro decirlo con esa tasa de paro, pero ha evitado que se destruyan muchos empleos en 2012, ya que el ritmo de destrucción de trabajos era del 18% y 2012 ha terminado con un 13%». Con este dato, reconoció, el Gobierno «no está satisfecho», aunque está siguiendo «el buen camino». Además, incidió en que «el corazón de la reforma es la flexibilidad porque da la posibilidad de que el trabajador y el empresario se pongan de acuerdo para cambiar condiciones de su puesto o reducir jornadas para evitar que no haya despidos, «que ya ha habido demasiados con los Gabinetes socialistas».
