En pocos días nos encontraremos en un nuevo año, 2026, comenzando el segundo cuarto de siglo del tercer milenio, haciendo cuentas de cuánto nos sobrepasamos en los gastos en diciembre. Además, preparándonos para enfrentar nuevos retos y algunos cambios en las normativas y reglas en diferentes ámbitos.
Uno de estos cambios, que entra en vigor el 1 de enero, tiene que ver con la manera como se transmite la información de las compras que hacemos por medios electrónicos que, aunque va dirigido a entidades financieras y el modo como suministran la información al Estado, puede afectarnos a todos.
Hacienda nos vigilará más de cerca
David Jiménez es un abogado y economista que utiliza las redes sociales para hacer recomendaciones financieras e informar sobre novedades en la economía y las finanzas.
Cuenta con cerca de 25.000 seguidores, y ha comentado sobre un cambio que parece dirigido solo a los bancos, aunque sus consecuencias van más allá.
“Hacienda quita para 2026 el límite de 3.000 euros para informar de los cobros por tarjeta. Desde el 1 de enero los bancos informarán a la Agencia Tributaria de todos los cobros realizados por TPV y por Bizum. Esta información ya no será anual, la recibirán mes a mes”, señala.
De esta manera, Hacienda ejercerá un mayor control sobre las finanzas, aunque “esta información de obligación a partir de 2026 afectará a autónomos y empresarios, no particulares”, añade.
Lo cierto es que compras y gastos que estaban por debajo del radar de Hacienda, como las menores de 3.000 euros, ahora deberán ser reportados a Hacienda mensualmente, aunque se trate de compras hechas a través de Bizum o TPV.
Al tener esta información mensualmente y no anualmente, como se ha venido haciendo hasta este año, Hacienda tendrá la posibilidad de detectar irregularidades o anomalías. No en tiempo real pero si más pronto, y por lo tanto, también podrá intervenir o iniciar investigaciones con mayor anticipación.
Hay que hacer énfasis en que este control que anuncia Jiménez estará dirigido a los pagos y otros movimientos financieros realizados por autónomos y empresarios.
Aunque para Jiménez también es una medida que fácilmente se puede extender para controlar los movimientos financieros de trabajadores y otros particulares.
Por qué y cómo nos investiga Hacienda
Dicen que el que no la debe no la teme, pero en realidad es bastante frecuente que uno se sienta culpable, aunque no haya hecho nada, cuando se sabe vigilado.
Si pagamos nuestros impuestos y hacemos las cosas como se debe, nada hay que temer de Hacienda, aunque basta saber que nos pueden estar controlando para que empecemos a preocuparnos.
Según Jiménez, las compras y transferencias que hacemos por Bizum o TPV no deben preocuparnos, pues son otra clase de movimientos los que buscan los algoritmos y la IA utilizada por la Agencia Tributaria.
En cambio, hacer gastos repentinos, muy diferentes de los de meses anteriores y que no se correspondan con nuestros ingresos, puede encender las alarmas y despertar el interés de Hacienda, “también transferencias entre cuentas sin una justificación clara, sobre todo entre familiares y amigos”.
Otras señales que pueden hacer pensar a Hacienda que quizás algo no está bien son los cambios repentinos en nuestros hábitos financieros (mayores ingresos o mayores desembolsos sin justificación), o “el uso de criptomonedas y operaciones internacionales. No es ilegal, pero llama la atención”.
En el fondo, con las transacciones financieras pasa lo mismo que con aquella frase que se ha usado indistintamente con mujeres y políticos: que no solo deben ser honestos, sino también aparentarlo. Si no estamos haciendo nada malo, nada hay que temer, pero por si acaso también hay que aparentar que no estamos haciendo nada malo.
