La Dirección del Banco Ceiss, surgido de la fusión de Caja España y Caja Duero, informó ayer a la plantilla que el proceso de integración con Unicaja Banco «continúa vigente», tras conocerse de que el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) inyectará nuevo capital, lo que supone que el Estado se convertirá en el principal accionista. Por ello, el grupo trasladó un «mensaje de tranquilidad» a los empleados a través de una comunicación interna.
En ese sentido, el banco quiso «despejar las dudas» que surjan en la plantilla y transmitir «normalidad» a los clientes. Por ello, explicó que Ceiss está a la espera de que las autoridades comunitarias informen el día 20 sobre el plan de recapitalización, presentado a Bruselas y el Banco de España, al situarse la entidad en el ‘grupo 2’ en la auditoría elaborada por Oliver Wyman.
Asimismo, Ceiss insistió en que recibirá una aportación de capital público que garantizará la «continuidad de la actividad financiera» del grupo, su «viabilidad, su solvencia, solidez y sostenibilidad». Esta aportación, pendiente de aprobarse por las autoridades comunitarias, le permitirá contar con una «base de capital estable», que además deberá «transformarse en capital privado».
Por ello, Ceiss advirtió que la situación del banco no es comparable a la de otras entidades intervenidas y que formaban parte del ‘grupo 1’, en el informe de la auditora Oliver Wyman. «Nuestra operatoria sigue desarrollándose con absoluta normalidad, garantizando, como siempre, nuestro mejor servicio». «Estamos seguros de que continuaremos desarrollando con profesionalidad nuestra labor de servicio y cercanía a los clientes, para transmitirles confianza», concluye la misiva enviada por la dirección a los trabajadores.
Las secciones sindicales en Caja España-Duero (Ceiss) consideraron que la nacionalización de la entidad no debería repercutir en la fusión que actualmente se negocia con la andaluza Unicaja, aunque prefirieron mantenerse prudentes hasta conocer los detalles de la operación de forma más concreta, algo para lo que fueron convocados por la tarde en Madrid.
Y en la reunión de la tarde, la dirección de Banco Ceisss les trasladó que el contrato de fusión con Unicaja «se mantiene como está» y «con los mismos condicionantes de ayer» y aseguró, en la misma línea, que «no ha habido una anulación» del mismo, según informaron la secretaria de la Sección Sindical de CCOO en Caja España-Duero, María Ordaz, y el secretario de la Sección Sindical de Banca de CCOO, Jesús Olivar.
«Nos han convocado por el revuelo que se ha montado, no porque la situación sea diferente», apuntó Ordaz, para luego remarcar que la dirección de la caja les ha emplazado «a lo que diga Bruselas» el próximo día 20.
En ese sentido, Olivar matizó que Ceiss admite que lo ocurrido es «una imposición por parte de Bruselas» y que lo único que pide la entidad a sus trabajadores es que «estén tranquilos». No obstante, recordó que si Caja España-Duero «se nacionaliza, la entidad tiene que salir a subasta».
Sobre el plan de restructuración, el banco no ha avanzado «nada nuevo», según ambos. «Lo van a estudiar en el consejo, se va a presentar al FROB y cuando se apruebe lo valoraran con los sindicatos», declaró Olivar, para quien su objetivo pasa por «minimizar el impacto del empleo al máximo aunque sea a costa de bajar el salario».
Además, los representantes de los trabajadores también afirmaron por la mañana que, a su juicio, el presidente de Unicaja, Braulio Medel, «está en la labor» de continuar con la fusión, cuyos principales escollos hasta ahora se encontraban en el porcentaje de participación, establecidos en el 30 y 70%, «y que está solucionado». Recordaron que Medel no quería que el FROB formara parte de la fusión, ya que su entrada en Ceiss podría situarse por encima del 65 por ciento, por lo que Unicaja podría estar negociando con el Ministerio.
