Pasó de nuevo. La naturaleza sirvió de lienzo y el color cayó del cielo, caprichosamente, gracias a los sprays que crearon nubes. Nubes de color. Pequeñas estrellas que se depositan sobre las pacas de paja. Dibujos caprichosos, ancestrales, actuales, pop, trazos sobre los paquetes de paja en las tierras de cereal permitieron a los jóvenes expresar su amor por la tierra y celebrar —de un modo actual— los ciclos de la naturaleza. El arte del graffiti ha pasado de las calles a las galerías de arte, a los museos… y a los campos de Espirdo.
En la localidad estuvieron, entre otros, Fer, Niño Iguana, Ze Carrión y Jsus. Es un arte momentáneo, efímero y fugaz; apenas permanecerá unos pocos días, pero la acción en sí tiene una repercusión duradera en los participantes: cada año quieren más y mejor, cada año participan más personas, porque tocar la tierra y tocar el color tiene que ver con la energía vital y las ganas de vivir.
En esta edición, ‘Arte en la Naturaleza’ ha sido especial, porque se ha contado con la colaboración de Writers Madrid, como firma de referencia en el panorama del arte joven y del arte urbano, que estuvo presente con varios artistas colaboradores y con el material para que los trabajos gocen de la mejor calidad posible.
Al mismo tiempo, la iniciativa artística estuvo seguida de cerca por el Centro de Artes de Vanguardia ‘La Neomudéjar’ de Madrid, como centro de experimentación y creatividad que apuesta por rescatar espacios en desuso para gestionarlos con usos culturales de calidad. En suma, se trata de una iniciativa sencilla, que ha convertido a Espirdo en un verdadero laboratorio a cielo abierto.
