No vivimos tiempos favorables al arte con mayúsculas. Se cierran museos y galerías y existe cierta desidia social e institucional hacia las artes plásticas, con excepciones, claro.
Excepcional ha sido Segovia en lo que al arte se refiere en muchos momentos de su historia. No sólo en aquellos tiempos significados de su floreciente pasado sino en otros algo más oscuros en los que la ciudad y su provincia, a pesar de todo, han sido origen, inspiración y testimonio de manifestaciones culturales muy relevantes.
Segovia ha sido cuna, en unos casos, y anfitriona, en otros, de grandes artistas. Me gusta recordar a algunos del siglo XX. Desde la familia Zuloaga a Zubiaurre, Torreagero, Arranz o Barral, entre otros. Artistas con mayúsculas que bebieron y desarrollaron, de distintas maneras, algo esencial en la construcción estética, el paisaje. Estos y otros han estado al servicio de su luz, su color y, por supuesto, de su arquitectura.
Llevo días releyendo el libro Arte en Segovia del siglo XX, de Juan Manuel Santamaría, compañero académico de San Quirce, amigo, y gran conocedor y experto en el arte segoviano, y que tanto ha hecho por su divulgación en los últimos años.
Este libro, sobre el que debería hacerse una segunda edición, ampliada y, si cabe, mejorada, se publicó en 1985, por lo que han pasado ya más de cuarenta años, durante los cuales Segovia ha seguido coadyuvando a la creación artística y literaria de la ciudad y de todo el país.
Este libro no es el único que se ha realizado con esta temática, pero es una obra completa y bien estructurada. Una obra que su autor, en esa faceta divulgativa a la que he hecho mención, ha continuado difundiendo a través de las redes sociales y nos ha permitido seguir asombrándonos y regocijándonos con la inmensa producción artística sobre la ciudad de Segovia. También, por qué no, nos permite regodearnos en la nostalgia: cualquier tiempo pasado, fue pasado, pero seguramente, si no mejor, muy bueno.
Resulta casi un misterio saber dónde encuentra tanto tesoro mi amigo Santamaría. Probablemente sea fruto de su trabajo incansable de búsqueda en archivos, libros, periódicos, fotografías y muchas otras fuentes. Su libro y sus publicaciones son una joya construida con rigor y conocimiento y muestra de una gran generosidad intelectual.
Somos muchos los que hemos puesto nuestro granito de arena en la difusión del conocimiento de lo que ha sido Segovia pictóricamente. Pero la obra de Santamaría, su fuerza para rescatar del olvido a artistas segovianos o vinculados a nuestra querida ciudad, su apuesta por un “segovianismo” artístico, bien merecen la reedición y ampliación de su obra.
Gracias, Juan Manuel.