“¿Quién se ha llevado el dinero de Caja Segovia?, ¿qué ha pasado con su patrimonio?, ¿por qué no se investiga?”. Estas —y otras— preguntas fueron formuladas ayer, de forma vehemente, por el alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, cuando fue preguntado por su opinión sobre la petición de la Fiscalía de la Audiencia Provincial al Juzgado número 2 de Segovia de tomar declaración, en condición de imputados, a los miembros del Consejo de Administración de Caja Segovia, del que el regidor formaba parte.
Para Arahuetes, aunque “cada uno lleva la fase de instrucción como considera oportuno” —en velada referencia a la Fiscalía—, los pasos dados hasta la fecha han sido “como empezar la casa por el tejado”, ya que el alcalde de la capital sostiene que, a la hora de investigar un delito, “lo primero que hay que hacer es ver a quién beneficia ese hecho”. El camino tomado, distinto al que él propugna, lleva a su entender a “dar palos de ciego”.
Remarcó a renglón seguido que “en Segovia todo el mundo sabe quién se ha beneficiado” con las retribuciones millonarias: los miembros del Comité de Dirección de Caja Segovia. Arahuetes reiteró que él mismo solicitó una junta extraordinaria del Consejo de Administración para abordar el asunto. Dicha asamblea se celebró, con un único punto del orden del día, las retribuciones a los directivos. “Cuando se dio la información, yo dije expresamente, y así tiene que figurar en el acta, que era la primera vez que se informaba al Consejo de Administración de estas retribuciones (…), al día siguiente dimití”, relató el alcalde de Segovia, quien justificó esa decisión en la “poca transparencia” y “oscuridad” en Caja Segovia.
Arahuetes, aunque insistió en decir que él respeta las decisiones de la Fiscalía, no ocultó su creencia de que cometió un “error” al solicitar de forma reiterada la entrega de las actas del Consejo de Administración. En ese sentido, apuntó que Caja Segovia tenía un secretario y su Consejo de Administración otro; “ellos son los que tienen que proporcionar la información al respecto”. Y, en caso de no ser entregada, el regidor segoviano defendió que el fiscal y el juez “tienen armas” para conseguir esa documentación. Una de ellas, “acudir a la sede [de Caja Segovia] y confiscar”. Otra, “conminar [a los dos secretarios] con sanciones por no colaborar con la Justicia”. Ante la providencia de la Fiscalía, basada en que “como no se aporta la documentación, que vengan todos [los miembros del Consejo de Administración] a declarar”, Arahuetes aseguró que “quien debe aportar esa documentación no es el alcalde de Segovia, sino el secretario de Caja Segovia y el del Consejo de Administración de Caja Segovia”. “Ahora, [la petición de la Fiscalía] nos mete a todos en el mismo saco”, lamentó.
Pero, lejos de ceñir su discurso a eximirse de responsabilidades, Arahuetes quiso centrarse en exigir explicaciones por todo lo sucedido. “Antes de la integración —recordó— en Caja Segovia había un beneficio anual de 30 millones, la integración se hizo con una entidad que decía tener un beneficio anual de 200 millones y, en cuestión de horas, se pasó a tener un déficit descomunal, ¿cómo se explica eso?”.
En consonancia con las afirmaciones del secretario general provincial del PSOE, Juan Luis Gordo, consideró que sería “una verguenza” el archivo de las diligencias sobre la última etapa de Caja Segovia. De igual forma, pidió una investigación sobre el proceso de integración en Bankia, en el que supone que “ha habido muchísimas cosas”. “¿Quién ha urdido todo lo que ha sucedido?”, se preguntó, en referencia a las retribuciones millonarias, la pérdida de patrimonio de Caja Segovia y la integración en Bankia. “Sería una lástima que no se llegara al final del entramado”, declaró.
Ocurrente, Arahuetes utilizó una alegoría para explicar su versión de lo acaecido en Caja Segovia. “Imagínense que yo tengo un patrimonio de diez millones de euros y viene Onassis IV con 3.000 y me dice ‘si nos unimos sumaremos 3.010’; nos juntamos y, al momento, resulta que entre los dos hay un déficit enorme. ¿Y yo no pido explicación de dónde están mis diez millones?”. “Ahora —prosiguió— el alcalde de Segovia está imputado, y UPyD contento, pero las preguntas que yo hago siguen sin resolver”.
“Se lo he dicho a mi mujer: un día acabo con un tiro en la nuca en cualquier cuneta (…) es lo normal, porque no me callo, y no tengo miedo”, acabó Arahuetes.