Aprender a explicar y expresar ideas, sentimientos, y emociones a través de la Lengua de Signos Española fue el objetivo que un grupo de quince alumnos alcanzó en el curso de iniciación a esta lengua, desarrollado en la Casa Joven, en el marco de las actividades de Verano +18 de la Concejalía de Educación y Juventud del Ayuntamiento y cofinanciado por el Ministerio de Igualdad y Servicios Sociales.
Cinco días de inmersión lingüística y con un profesor “nativo”, Santiago Hernández, un joven sordo que compartió con los alumnos las nociones básicas de este idioma, principal vehículo de comunicación para miles de personas sordas y sordociegas en España.
“Al principio los alumnos desconocían la Lengua de Signos Española —explicó Hernández—, pero después de una semana han aprendido que es un idioma más”. Según el profesor, entre las cosas que más sorprendió a los jóvenes fue el gesto facial de las preguntas interrogativas y todos “se han dado cuenta de que se puede comunicar a través del contacto visual y los gestos”.
De entrada, el aprendizaje de esta lengua puede parecer muy complicada, aunque el profesor insiste en que “la clave es practicar”. En su opinión, “se trata de un idioma que cualquier persona oyente puede aprender, igual que el inglés o el francés”.
Por su parte, la dinamizadora social de la Casa Joven Leticia Curiel explicaba que “ha sido un curso con gran demanda y los asistentes —casi todas mujeres— contaban con una motivación profesional, con mayoría de profesores o dedicaciones relacionadas con el turismo”.
Y es que las personas sordas no son “sordomudas”, son ciudadanos que se comunican de muy diversas formas, muchos hablan, otros leen los labios, pero todos comparten la necesidad de acceder a la comunicación e información del entorno sin barreras. Por eso desde las diferentes asociaciones insisten en la necesidad de desterrar este término del lenguaje cotidiano.
El colectivo de personas sordas es complejo y muy diverso que, con demasiada frecuencia, encuentra verdaderas dificultades en su vida cotidiana. Tareas como comprar el pan o disfrutar de unas vacaciones son mucho más difíciles para ellos.
Con el objetivo de sensibilizar a la sociedad y eliminar estas barreras comunicativas, la Confederación Nacional Estatal de Personas Sordas de España (CNEPS), en la que se integra la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Castilla y León, trabaja con diferentes iniciativas, prestando especial atención al ámbito educativo. Un pilar fundamental son los cursos como el desarrollado en la Casa Joven, y otras actuaciones en colegios, institutos y profesionales del ámbito educativo.
Además, este mismo año, el Gobierno aprobó la declaración del Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas, que se celebrará cada 14 de junio, y que supone el reconocimiento legal de estas lenguas, una de las mayores reivindicaciones históricas de la comunidad sorda.
Su conmemoración aspirará no sólo a compartir y promover su difusión, sino impulsar medidas para normalizar su uso más allá de los ámbitos domésticos, educativos o sociosanitarios.
Una difícil tarea a la que desde ayer pueden contribuir los quince alumnos que participaron en el curso de Hernández, quien propone otras claves como la implantación de colegios bilingües, y la enseñanza de la Lengua de Signos Española a personas oyentes.
