Humildad, sencillez,discreción y prudencia, serían unas virtudes deseables para cualquier político. Una política, desde ayer cumple con todos estos calificativos. O al menos, así describen sus familiares y amigos a la nueva concejala del Ayuntamiento de Valladolid: Ángela Bachiller Guerra, que ayer marcó un hito en la integración y normalización de las personas con síndrome de Down al convertirse en la primera de España (y posiblemente de Europa) en ocupar un cargo electo municipal.
Los flashes de las cámaras acompañaron su recorrido desde el despacho del alcalde, Javier León de la Riva, hasta el salón de Plenos como si se tratase del paseo de una estrella por la alfombra roja de un famoso festival. Pero ella caminaba tranquila y con naturalidad, ajena a la marabunta que la rodeaba. En pocos minutos iba a hacer historia al pronunciar un firme «juro» con su mano derecha sobre la Constitución tras la lectura por parte del primer edil de las que ahora serán sus nuevas obligaciones como cargo público electo.
Acto seguido, una mirada cómplice hacia su familia y amigos que seguían este momento tan especial. Sus padres, Isabel y Ángel, su hermana Lara, sus abuelos Juani y Ángel, además de amigos y compañeros de trabajo en el Ayuntamiento, se sentían orgullosos de ella. Alguna lágrima se escapó.
De allí fue a ocupar su escaño, junto al catedrático de Anatomía, José Antonio Gil Verona, con quien comentó el desarrollo de su primer pleno y que siguió atentamente a lo largo de las más de cuatro horas que duró sin perder la sonrisa que la caracteriza
Después, su primera comparecencia ante los medios de comunicación, con León de la Riva a su vera. «Gracias por todo y a los que me han dado la confianza. Estoy muy emocionada». Esas fueron sus primeras palabras ante los medios de comunicación.
Por otra parte, el alcalde explicó que «sólo se ha corrido las listas» y aseveró que «no ascender» al puesto a Bachiller Guerra «hubiese sido un fraude electoral», al tiempo que recordó que durante su primer mandato «por primera vez» un hombre en silla de ruedas formó parte del equipo de Gobierno del PP.
Todo lo que ha conseguido Ángela Bachiller en su vida ha sido con dedicación, tiempo y esfuerzo. Su madre, Isabel Guerra, enfermera y profesora en la Universidad de Valladolid da fe de ello. El coctel para lograr esa integración está compuesto de «amor, disciplina y normalización en todo». Normalidad es tener derecho a una vida independiente, a vestir estupendamente bien, a poder tener una cuenta bancaria. «Eso es lo más importante», relata la madre, quien insiste en que Ángela no tiene que convertirse en ejemplo de nada: «los ejemplos se caen».
«Ha luchado desde el minuto uno en el que nació», comenta su madre. «Hemos trabajado siempre por la integración a través de la educación concebida no como una forma de adquirir simplemente conocimientos sino de lograr objetivos. No se trataba de que pasase de curso sino de que aprendiese», relata. Y esa constancia la ha llevado hasta la bancada del PP en el Ayuntamiento de Valladolid con sólo 30 años. «Una persona con Síndrome de Down sólo necesita un poco más de tiempo para adquirir los conocimientos».
En unos momentos en los que la vida política está especialmente desacreditada, Ángela puede servir de ejemplo para muchos.
