En el último número de ‘El Cultural’, suplemento semanal del diario ‘El Español‘ (antes, en ‘El Mundo’), su redactor jefe, Javier López Rejas, publica un reportaje sobre diez jóvenes dramaturgos bajo el título ‘2022, el campo de batalla de la nueva dramaturgia’. Entre estos diez jóvenes autores figura la segoviana Ana de Vera Martín, graduada en Dramaturgia y Dirección de escena en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD).
En el reportaje, que se ilustra con una fotografía de los diez autores tomada por Pablo Barbato en el madrileño Teatro María Guerrero, el día 12 del pasado mes de diciembre, el periodista comienza escribiendo:
“Reunimos a diez firmes promesas de la autoría teatral que protagonizarán nuestra escena en los próximos meses. No piden favores, piden protección para su trabajo, acabar con el estatismo ideológico, menos autocomplacencia, menos centralismo y un teatro público más accesible. ¿Relevo generacional? Qué más da. Lo importante son las preguntas, a ser posible incómodas, y dar continuidad a nuestro legado escénico. Son los que están. La dramaturgia de nuestro país tiene relevo. Este 2022 va a ser su año. Con o sin pandemia. Con o sin subvenciones. Angélica Liddell, Sarah Kane y Sergio Blanco son algunos de sus referentes, pero predomina a la diversidad de fondo y forma. El teatro es para ellos una forma de relacionarse con los demás, un compromiso con su tiempo y con su gente. No es tópico. Es una divisa. Construyen historias, proponen experiencias y juegan con la técnica para parir nuevos formatos. Entienden pero no utilizan los términos ‘emergente’ y ‘alternativo’. Más difícil aún les resulta definir lo ‘público’ o lo ‘comercial’. Toca trabajar y mirar hacia adelante sin reparar en la edad”.
Continúa López Rejas su reportaje recogiendo las respuestas de cada uno de los diez nuevos dramaturgos: Tomás Cabané (Granada, 1993), Álvaro Caboalles (Ponferrada, 1994), Marie Delgado (Cádiz, 1991), Itxaso Larrinaga (Bilbao, 1994), José Andrés López (Málaga, 1991), Eva Mir (Valencia, 1996), Carla Nyman (Palma de Mallorca, 1996), Adrián Perea (Madrid, 1997) y Carlos Pulpón (Madrid, 1992).
Sobre la segoviana Ana de Vera (1993), dice que compatibiliza la escritura teatral con otras ocupaciones profesionales. “Mi mayor actividad vino cuando era la secretaria de un acaudalado y me pasaba nueve horas sentada frente al ordenador”, reconoce con humor.
Es autora de obras como ‘5 lobitos’ (estrenada en La Carme Teatre de Valencia) y ‘Naughty Hands’ (finalista en el International Short Play Competition de 2020), traducida al ruso y estrenada en el Makaronka Theater de la ciudad rusa Rostov-on-Don), y del guion de la película ‘El alborotador’. A la hora de trabajar pesan apellidos como Liddell, Pallin, Koltès, McDonagh, Mayenburg, Ravenhill o Kane, y le interesa de una manera directa los trabajos de Rimini Protokoll “y su búsqueda a partir del teatro relacional”. Su teatro es el de las preguntas incómodas, el que se sitúa al filo de la navaja. “La clave está en las preguntas que se formulan”. Del teatro que se exhibe en estos momentos observa “centralismo, estatismo ideológico y autocomplacencia”. Casi nada. Y mantiene la esperanza en la renovación de ‘sus vicarios’ en las instituciones. ¿El relevo generacional? Lento pero en marcha. “Este es un mundo muy pequeño y muy precario que vive de subvenciones y es lógico que la gente intente conservar sus pequeños logros”.
En estos momentos se encuentra escribiendo una obra sobre el viaje que hizo su padre a la Antártida en el buque Hespérides. “No conocía esa historia. Me he enterado hace poco. Homérico”.
