Entre las características de los aficionados atléticos figura su capacidad de lucha y confianza en los encuentros frente a equipos superiores. Con este espíritu emprendió un aficionado su batalla legal ante la Junta Electoral para evitar tener que acudir a la mesa el próximo domingo como suplente.
Se trata de José Antonio Hernáez, abogado y socio colchonero desde la infancia, la cual mantiene vinculada a Cabezuela, de donde es natural su madre y donde descansa muchos fines de semana y parte del verano.
De 43 años, casado con María Ayuso, también seguidora del club rojiblanco, habían adquirido las entradas gracias a su condición de abonados desde el año 1996.
Cuando recibió la notificación de que había resultado elegido suplente de la mesa electoral para el domingo, pensó en que no iba a poder disfrutar del partido del sábado. Pero echó mano de su formación como letrado y presentó un recurso suficientemente sólido como para ser estimado favorablemente. En él alega las dificultades que puede encontrar para llegar a la hora de la apertura de los colegios —cuya presencia es obligatoria también para los suplentes—; y presentó otras cuestiones más materiales como sus dos entradas, los abonos y hasta el libro de familia. Así hasta ocho argumentos como las complicaciones cronológicas que puede presentar el tráfico al regreso del partido del sábado por la tarde. “Habida cuenta que el partido puede finalizar sobre las 23.30 horas y que la vuelta en vehículo —considerando que puede haber retenciones a la salida de Lisboa y teniendo en cuenta los límites de velocidad— puede suponer un tiempo de siete horas y media”, prosigue su alegato, “ello significa que podría estar en Madrid a las siete de la mañana”.
Además argumenta cuestiones como la “excepcionalidad” del partido “toda vez que han pasado 40 años desde que el club disputó otra final análoga”. “En aquella época, con sólo tres años, no pude ir. En todo este tiempo he acudido a 36 bodas; algunos de los matrimonios ya han sido disueltos por divorcio. Nadie con 43 años cambia de equipo de fútbol. Si el legislador ha previsto las excusas por bodas de terceros, por analogía cabe en este caso, más excepcional e importante que el de ir a una boda”, añade.
En definitiva, su ilusión de asistir a la final de la Champions la mantiene. Quienes no podrán ir a la capital portuguesa son sus dos hijos, a los que dejará siguiendo el partido en Cabezuela.
