Algo tiene la localidad de San Martín y Mudrián para que salgan de este pequeño municipio reconocidos empresarios, ligados a la hostelería y a la alimentación.
Algunos de los más populares en la ciudad del Acueducto son los hermanos Arranz o Santana. Junto a ellos se crió en su primera infancia Juan Ignacio Pascual García, otro reconocido emprendedor para quien tampoco fueron fáciles los inicios.
Un desgraciado accidente causado por un rayo acabó con la vida del padre de Juan Ignacio, que trabajaba como guarda forestal en esta zona de pinares segoviana. El pequeño Juan Ignacio apenas tenía tres años. Toda su familia tuvo que buscar el apoyo de parientes en Ezcaray (La Rioja), de donde era natural la madre.
Allí lograron salir adelante aunque con las dificultades que entrañaba la pérdida del cabeza de familia. A los cuatro hermanos les tocó trabajar «desde críos», recuerda ahora Juan Ignacio, quien se inició en el mundo de la hostelería muy pronto. En cuanto aprendió el oficio decidió ponerse por su cuenta y llegó a gestionar hasta tres bares simultáneamente en este municipio de 2.000 habitantes, al que cruza el río Oja.
En el año 2004, con el despegue de los deportes de invierno, ‘Iñaki’, miró más alto y se propuso llevar los tres establecimientos alpinos de la estación de esquí de Valdezcaray, situada a 14 kilómetros del pueblo. Durante cinco años fue el responsable de la gestión del complejo, repartido en tres alturas distintas: junto al aparcamiento, en la cota 1.600 (restaurante y cafetería), y en la cota 1.800, con un bar de montaña.
Una vez acabado el contrato, en 2010, Juan Ignacio se lanzó a otro reto mayor: dirigir el Albergue de la Real Fábrica, de titularidad municipal y que fue una factoría de paños -como tuvo Segovia-.
La capacidad del albergue es de 128 plazas repartidas en más de 30 habitaciones. Juan Ignacio fue seleccionado entre la media docena de aspirantes a gestionarlo. De este modo además de hacerse cargo del alojamiento también ofrece servio de restaurante a huéspedes y visitantes. Entre ellos abundan los procedentes del País Vasco, pero también llegan riojanos, madrileños e incluso segovianos, con los que conserva estrechos lazos. De hecho devuelve las visitas a su pueblo natal y también a la ciudad del Acueducto.
Aquí se siente en ambiente familiar. Segovia y Ezcaray tienen en común que ambas viven del turismo. Y Juan Ignacio es consciente de las potencialidades que existen en ambas zonas.
El turismo de invierno es importante en la Comunidad de La Rioja, pero lo es más en verano y en Semana Santa, época en las que Ezcaray multiplica por diez su población y llega a albergar 22.000 habitantes. En esta temporada alta tiene que contratar hasta 15 personas.
El bien conservado casco antiguo, la riqueza paisajística, la estación de esquí, y el turismo micológico para recolectar boletus edulis o níscalos, hacen de este municipio riojano un referente turístico desde el que Juan Ignacio Pascual, de origen segoviano, es un experto en la gestión del turismo y la hostelería.
