Una expresión típica que se utiliza para decir que alguien no sabe cocinar, o lo hace muy mal, es “no sabe ni freír un huevo”, por considerarse que se trata de la cosa más sencilla del mundo. Sin embargo, se trata de una aseveración que los que hacemos huevos fritos con frecuencia sabemos que no es completamente cierta.
Es un arte en la medida en que ningún huevo frito es exactamente igual al siguiente, aunque lo hagamos uno detrás de otro. Y como es un arte, una manera de hacerlo mejor es seguir el consejo de un maestro, como es el chef Martín Berasategui.
El truco para lograr unos huevos fritos perfectos
Parece sencillo, solo hay que poner a calentar el aceite en una sartén, cascar un huevo y abrirlo encima del aceite, preferiblemente usando ambas manos, y asumir que el resultado va a depender de la calidad del huevo y del aceite, y de si le ponemos o no sal mientras se cocina.
No obstante, de acuerdo con Martín Berasategui, un chef que tiene en su haber 12 estrellas Michelin y una gran cantidad de premios, el truco para hacer un huevo frito perfecto no está en la calidad del aceite o en cuándo se le pone la sal al huevo. Para este maestro, el truco está en cómo echar el huevo y cuándo hacerlo, algo que aprendió de su madre y de su tía.
¿Cómo echar el huevo? En vez de resquebrajar la cáscara en el borde de la sartén y echarlo de inmediato, Berasategui recomienda colocar el contenido del huevo en una taza y luego dejarlo resbalar suavemente en la sartén. De esta manera la yema y la clara quedarán intactas y perfectamente distribuidas, y no resultaremos quemados.
Al echarlo desde una taza “evitas que el huevo entre en contacto directo con el aceite caliente desde el primer momento, y reduces las salpicaduras. Es un truco sencillo, pero efectivo”.
El otro truco tiene que ver con la temperatura del aceite. Para que el huevo quede perfecto, debe ponerse cuando el aceite esté bien caliente. Una manera sencilla de saberlo, utilizada por este chef oriundo de San Sebastián, es lanzar una miga antes, si chisporrotea rápidamente significa que el aceite ya está listo para recibir al huevo y hacer su trabajo.
Al respecto señala: “Cuando quiero hacer un huevo frito con la clara crujiente y la yema súper cremosa e intacta, lo primero que hago es calentar bien el aceite en la sartén”. Son dos sencillos trucos que servirán para evitar que alguien se atreva a decir de nosotros que no sabemos “ni freír un huevo”.
Otras recomendaciones sobre los huevos fritos
Ya tenemos un par de trucos para lograr un huevo frito que cumpla con todos los requisitos, sin salpicaduras ni quemarnos, pero también este chef vasco nos ofrece otros trucos para llevar este humilde plato a otro nivel. A todos nos encanta ese borde crujiente de la clara que no siempre se puede lograr, o que puede terminar con un huevo demasiado cocido. El truco de Berasategui para lograrlo sin afectar la suavidad de la yema es usar la espumadera.
“Una vez que el huevo está en la sartén y empieza a cocinarse, lo que hago es verter un poco de aceite caliente sobre la clara con una espumadera”, afirma. De esta manera la clara se hace más crujiente sin que se endurezca la yema. La espumadera también es importante para retirar el huevo sin que se rompa. Su recomendación es deslizar la espumadera por debajo del huevo, esperar un momento, algunos segundos, y luego llevarlo al plato.
De esta manera, tendremos un huevo frito perfecto, para un buen desayuno o como parte de una cena sencilla, pero deliciosa y completa.
