El salario mínimo interprofesional, o SMI, es el sueldo mínimo oficial al que tiene derecho un trabajador en España, calculado para que pueda cubrir necesidades básicas, en teoría, y que se ajusta cada cierto tiempo para compensar aumentos causados por el IPC u otros factores.
Se supone que estos ajustes se hacen con el consenso del sector empresarial, los gremios y sindicatos y la Administración, pero en España al menos desde 2020 el sector empresarial no participa en los anuncios de aumentos del SMI. Esto ocurrió este lunes 16 de febrero, cuando la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo anunció el nuevo aumento del SMI.
Un aumento del 3,1% que no agradó al CEOE
En este acto, presidido por Pedro Sánchez, y en el que estuvieron ausentes los representantes de la patronal, Yolanda Díaz estuvo acompañada por los sindicalistas Unai Sordo (CCOO) y Pepe Álvarez (UGT), y se llevó adelante la firma del acuerdo para el aumento del 3,1% del SMI en 2026, en un evento.
Con este aumento, el salario mínimo interprofesional queda en 1.221 euros brutos en 14 pagas para quienes trabajan por cuenta ajena y a jornada completa, lo que significa 37 euros más al mes.
Cualquier contrato o convenio colectivo que tenga el salario base o mínimo por debajo de este importe deberá ajustarse a esta cuantía, que al año suma 17.094 euros brutos.
El Real Decreto para la subida del salario mínimo será presentado el martes 17 en el Consejo de Ministros, cumpliéndose de esta manera la agenda anunciada por la ministra Díaz en torno a este aumento:
«Hemos hecho algo que parecía imposible, y es que frente al modelo de gestión del PP que tardó 10 años y 11 meses en salir de la crisis, nosotros a pesar de la caída de 11 puntos del PIB logramos recuperar todo el empleo en menos de 15 meses cuando parecía misión imposible».
Y agregó que el Gobierno está consciente de que “no es suficiente, hay que hacer mucho más para reducir la desigualdad y la pobreza”.
Respecto a la ausencia del CEOE en este acto, el presidente Sánchez declaró que su ausencia dice mucho sobre a dónde deben ir los beneficios del crecimiento económico: «sí están cuando el Ibex marca máximos, cuando la economía crece muy por encima de la media europea o cuando los beneficios empresariales baten récord año a año».
Y concluyó: «que nadie se lleve a engaño porque los buenos números no caen del cielo, son posibles gracias al trabajo diario de millones de personas».
Los sindicatos y el aumento del SMI
Para Unai Sordo, líder del CCOO, “hoy es el colofón de una subida del SMI del 65% en poco más de un lustro”, y se ha logrado sin que los autónomos se vieran perjudicados o se destruyeran empleos, como profetizaron desde el CEOE. Además agrega: “la productividad de la economía se puede mejorar con la subida de los salarios, de hecho la incentiva”.
Destacó también que los aumentos en el SMI han beneficiado a quienes se encuentran en modalidades de trabajo precario, como mujeres y jóvenes en sectores agrarios y de servicios, y en comunidades autónomas como Andalucía, Canarias, Extremadura y Murcia.
Pepe Álvarez, de la UGT, también rechazó la idea de que el aumento del SMI afecte la productividad, y lanzó un mensaje a la patronal: «Si estuviera aquí tendría que explicar por qué el SMI se está comiendo una buena parte de los salarios de los convenios colectivos, y no es porque el salario mínimo esté subiendo mucho«.
Para Álvarez esto sucede porque los salarios medios en España todavía se encuentran muy lejos de la media europea. La subida debería ser aprobada sin problema en el Consejo de Ministros, y su pago será retroactivo, desde el 1 de enero de 2026. Es una buena noticia para los trabajadores.
