La noticia del caso de violencia doméstica protagonizado por un hombre que propinó un puñetazo a su madre ha conmovido a la opinión pública. Es un hecho que vulnera el vínculo que se siente sagrado y universal, el de la maternidad.
La imagen de una madre está asociada a la protección y al cuidado. Por eso, cuando se escucha que un hijo agredió a su madre, el efecto va más allá que el acto físico.
La gente lo vive como una traición y, aun sin conocer las circunstancias seguramente condenará al agresor. La madre debería recibir afecto y cariño de su hijo. Pero en Valladolid, no fue así. La madre, de 51 años de edad, recibió un puñetazo en la cara por despertar a su hijo.
¿Cómo ocurrió el suceso de violencia doméstica?
El domingo 15 de febrero en horas de la tarde, la Policía Municipal de Valladolid recibió un aviso de agresión desde una vivienda del barrio de Delicias. Cuando los agentes llegaron al lugar, encontraron que un joven quería entrar y estaba forzando la puerta, porque no tenía la llave. Con una tarjeta de crédito intentaba desbloquear la cerradura.
En alerta por esta situación, los policías preguntaron al hombre por qué intentaba entrar a la vivienda, a lo que respondió que era su domicilio. Solicitaron el carnet de identidad y constataron que esto era verdad.
Lo retuvieron fuera de la casa y se presentaron ante la madre, quien les explicó lo sucedido. Al ver a la mujer, notaron que estaba muy nerviosa y que sangraba por la nariz. Su hijo le había dado un puñetazo y la había empujado provocando la caída en el suelo.
¿La razón de tal agresión? La madre lo había despertado a las siete de la tarde, pues le pareció que ya era hora de que el hombre se levantara. La víctima de la agresión fue trasladada a un centro hospitalario de Valladolid.
¿Qué pasó con el agresor?
El hombre se encontraba muy alterado. Reaccionó violentamente frente a los agentes, intentando resistirse a la detención. También fue conducido a un centro médico para evaluar su situación sanitaria.
Cuando fue detenido, el agresor amenazó a los agentes de la Policía Municipal de Valladolid, entre otras cosas, con atropellarlos. Todo lo actuado y la descripción de lo ocurrido fue registrado en un atestado policial, que será analizado por el juez que atiende la causa. Por ahora, el hombre ha sido detenido por violencia doméstica, no se han incluido las amenazas.
¿Por qué la policía registró las amenazas en un atestado policial?
El atestado policial es parte del procedimiento oficial en intervenciones de agentes policiales. En él se detallan los hechos ocurridos, las declaraciones de las partes implicadas y las actuaciones que realizaron los agentes durante la intervención.
En el caso del agresor de su madre, en el atestado se dejó constancia del intento de ingreso a la vivienda del hombre y de las lesiones que observaron en la mujer. Además, los agentes expusieron las amenazas que recibieron del detenido.
La finalidad del atestado es garantizar que los hechos queden registrados de forma objetiva, inmediatamente después de que ocurrieron. El atestado es un documento legal que se remite al juzgado. Es considerado una prueba porque está validado por la autoridad policial.
¿Cómo seguirá el caso?
El caso de violencia doméstica del hijo contra su madre sigue en el ámbito judicial. El hombre está acusado de violencia doméstica. Todavía no se le han imputado las amenazas contra los policías, las que seguramente agravarán su situación y reforzarán la gravedad del caso.
Ha tenido gran repercusión social y se expresan opiniones que reclaman respuestas legales firmes para proteger a las víctimas y prevenir nuevas agresiones.
