La financiación en las compras es una práctica muy común en España. La gente se ha acostumbrado a financiar compras para adquirir productos que, de otra manera, no estarían al alcance inmediato de su presupuesto.
Mediante la financiación se puede disfrutar de lo que se compra desde el primer momento y pagarlo gradualmente en cuotas. Esta costumbre es favorecida por las entidades financieras y comercios, que ofrecen opciones que el comprador valora como convenientes.
Otra ventaja que muchas personas encuentran en la financiación es que no tienen que gastarse todos sus ahorros en lo que se quieren comprar, Por lo tanto, gestionan la liquidez para tener dinero disponible para otros gastos.
Uno de los bienes que más se venden financiados son los precios de los automóviles. A la hora de comprar un vehículo, los potenciales compradores, además de investigar modelos y precios, deben averiguar también cómo financiarlo.
Las concesionarias y las entidades financieras disponen de diferentes propuestas de financiación. Compiten en la captación de los clientes, ofreciendo las mejores condiciones al cliente.
De esta forma, el comprador solo tiene que decidir cuál es la que más le conviene.
¿Financiación propia de la concesionaria o préstamo bancario?
La pregunta de si conviene solicitar un préstamo bancario para comprar un coche o aceptar la financiación propia de la concesionaria siempre surge a la hora de tomar la decisión.
Cumpliendo con su meta de ayudar a los consumidores en sus compras, la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios, presenta un análisis de las diferentes opciones disponibles. De esta manera, el comprador podrá tomar una decisión informada, con datos objetivos y reales.
Por un lado, se destaca la transparencia de los préstamos bancarios en cuanto a costes asociados. Los bancos están obligados a informar al cliente sobre la Tasa Anual Equivalente, TAE, que muestra el coste total de un préstamo.
Por lo tanto, el solicitante del préstamo sabe antes de decidir cuánto deberá pagar en total por el dinero que se le presta. Sin embargo, el banco se asegura de que el cliente dispone de los medios necesarios para pagar las cuotas. Por lo tanto, impone condiciones adicionales.
En cuanto a las financiaciones ofrecidas por las concesionarias, la OCU observa que generalmente incluyen descuentos muy tentadores. Sin embargo, no hay que dejarse encandilar por las luces de los beneficios.
Las empresas con muy hábiles en la redacción de las bases de financiación y esconden en la letra pequeña lo que no quieren que los clientes vean.
Muchas de estas financiaciones incluyen comisiones de apertura, obligación de compra de otros productos, como seguros de protección de pagos y extensiones de garantía. Estos importes agregados aumentan significativamente el coste total del crédito.
De los dichos a los hechos
En su investigación, la OCU ha realizado comparaciones de lo que un comprador paga por un vehículo financiado por la concesionaria y por un banco.
La primera conclusión es que los descuentos ofrecidos por las concesionarias no compensan esos costos adicionales que imponen las financiaciones en la misma empresa.
La organización presenta un claro ejemplo de los riesgos de financiar la compra en la concesionaria. Un coche cuyo precio de venta es 30.000 € puede quedar en 27.000 € por los descuentos. Pero una vez que se suman los costes adicionales se supera el precio inicial de venta. Es decir que el coche termina costando más de los 30.000 € que era el precio de base.
El estudio indica que los compradores que optan por financiar la compra del vehículo en la misma concesionaria terminan pagando entre 2.000 y 4.000 euros más que si solicitaran un préstamo bancario.
El gran consejo es leer bien las condiciones y calcular el precio final antes de decidir qué financiación elegir.
