Estrenar el carnet de conducir abre una puerta a la imaginación y a los sueños del novel conductor. Apenas siente esa libertad que da conducir su coche, aparecen grandes sueños.
Algunos se imaginan pilotando un deportivo de esos que tienen motores que rugen apenas se toca el acelerador. Otros se ven en un 4×4 imparable, un todoterreno que no tenga límites.
Esta actitud es natural. Para quienes recién obtienen su carnet de conducir, el coche es mucho más que un medio de transporte. Se convierte en símbolo de independencia y hasta de estilo.
Sin embargo, hay una realidad que debe frenar esos sueños, por lo menos mientras no se tiene experiencia al volante. Es cierto que cualquier coche legalmente puede ser conducido por un principiante.
Pero hay modelos que, por sus características, resultan más aptos para quienes no tienen aún práctica y recién estrenan su habilitación.
¿Coche nuevo o de segunda mano?
El tipo de vehículo influye en la seguridad y en la confianza de los conductores poco experimentados. Un coche adecuado es aquel que ofrece una conducción sencilla, predecible y sin sobresaltos.
A la hora de elegir qué vehículo comprar, el conductor sin experiencia debe decidir ante las muchas opciones que ofrece el mercado. La primera gran duda es si comprar un vehículo nuevo o uno de segunda mano. Las dos opciones tienen sus aspectos positivos y también los negativos.
La opción de coche nuevo siempre es la más tentadora, pues el conductor puede elegir cada detalle del vehículo que conducirá. Además, el vehículo nuevo cuenta con las últimas tecnologías de asistencia a la conducción y mejores sistemas de seguridad.
El conductor está tranquilo porque sabe que su coche tiene garantías que cubrirán los defectos durante un tiempo.
El punto negativo es el precio, que puede resultar un obstáculo. Si la persona es joven, es probable que no sea un vehículo para toda la vida. Seguramente lo usará un tiempo y luego lo cambiará. Por lo tanto, hay que pensar si vale la pena la inversión.
La opción de segunda mano es cada vez más utilizada por los conductores. El precio es un factor de peso si se compara con el del coche nuevo. Es posible acceder a modelos fiables sin comprometer grandes inversiones.
Además, en la actualidad, en el mercado de usados se ofrecen vehículos que, en la práctica, son prácticamente nuevos. A veces se trata de unidades de pocos kilómetros, coches de demostración o de gerencia. En otros casos son vehículos que sus propietarios tuvieron durante poco tiempo y decidieron sustituirlos rápidamente.
El mayor riesgo de esta opción es el de las averías que el vehículo pueda tener. Esto se soluciona con una buena revisión por un mecánico de confianza antes de la compra.
¿Cuál es la mejor opción para empezar?
Hay opiniones que sostienen que al conductor que comienza a conducir le conviene comprar un coche de segunda mano. Sale más barato y, si tuviera algún roce que le causara desperfectos, costarían menos las reparaciones.
Además, como cuestan menos, los modelos de segunda mano se pueden cambiar con más frecuencia. Esta es una ventaja a tener en cuenta.
Sin embargo, independientemente que sea nuevo o usado, hay que elegir un coche que sea fácil de manejar. Tamaño compacto, potencia moderada que acelere progresivamente, parabrisas y retrovisores amplios ayudarán a que el conductor sienta que domina la situación en la circulación. También son muy útiles los sistemas de asistencia a la conducción.
Es importante que cuando el conductor se coloca en el volante se sienta cómodo en él, y que el coche le inspire confianza y seguridad. Si puede probarlo antes de decidir, será mejor. Ese primer contacto le servirá para anticipar si el vehículo es el adecuado o si debe seguir buscando.
