Con el coche generalmente tenemos dos alternativas: limpiarlo por encima regularmente y luego hacerlo a fondo los fines de semana, preferiblemente con la cooperación de los hijos, si se dejan convencer. O bien llevarlo al menos una vez al mes a un lavadero de coches, para que el vehículo quede impecable.
Si el coche lo utilizamos de forma profesional, porque usamos alguna plataforma similar a UBER o nos trasladamos y llevamos mercancía diariamente en él, es probable que lo llevemos al lavadero dos o más veces al mes. Esto último puede parecer una manera responsable de cuidar nuestro vehículo, aunque también es posible que estemos siendo sumamente irresponsables con nuestra salud y con el medio ambiente.
Limpiando el coche, contaminando el cuerpo y el entorno
Hay algo atrayente en los lavaderos de coches que quizás está directamente relacionado con la presión con la que sale el agua, la cantidad de espuma que hay por todas partes, y la combinación del olor a detergente con el del ambientador nuevo.
Pero allí también pasan otras cosas que deberían preocuparnos. Los lavaderos actuales han reducido el despilfarro de agua aumentando la presión de esta y usando vaporizadores para hacerla más eficiente al desprender tierra o grasa, pero han incorporado productos para mejorar la limpieza que no se degradan con facilidad o, simplemente, no se degradan.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos detectó que en muchos lavaderos de coches de ese país se utilizan productos de limpieza que incluyen entre sus ingredientes PFAS, que es la forma abreviada con la que se mencionan los compuestos perfluoroalquilados y polifluoroalquilados, también llamados “químicos eternos”.
No es un nombre poético o parte de una publicidad, sino una descripción bastante precisa de lo que sucede con ellos. Estos compuestos no se degradan de forma natural y eventualmente llegan al agua, incorporándose a organismos vivos, y alcanzan directamente nuestro organismo a través del agua.
De acuerdo con la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), los enlaces de carbono y flúor, como los de estos compuestos, son los más fuertes de la química orgánica y esto los hace indestructibles, y pasan por las plantas de tratamiento de aguas sin que nada les suceda.
Los PFAS no solo están presentes en Estados Unidos, también pueden encontrarse en lavaderos de coches de otras partes del mundo, y es posible encontrarlos en fuentes públicas y hasta en el agua potable.
¿Qué pueden provocar en nuestro organismo?
Los PFAS, de acuerdo con muchos estudios, se consideran responsables de una serie de males, tales como debilitar el sistema inmunológico, provocar alteraciones hormonales y trastornos en el desarrollo infantil. También se ha relacionado con diversos tipos de cáncer (de testículos y del riñón), y con daños permanentes al hígado cuando la exposición a estos productos es prolongada.
El problema es más grave en aquellos sitios donde hay lavaderos de coches y el agua que se consume se toma de fuentes subterráneas.
¿Qué hacer entonces? Los lavaderos ecológicos y otras alternativas
Lo primero es tomar conciencia del problema y elegir aquellos lavaderos que utilicen productos biodegradables o estén certificados como lavaderos ecológicos. También es aconsejable reducir la frecuencia de visitas al lavadero y utilizar productos de lavado en seco; de esta manera vamos a ser ambientalmente responsables y además economizaremos un poco. Y cuando vayamos al lavadero de coches, informarnos sobre los productos que utilizan.
Hay que mencionar que estos compuestos no solo están en los productos de limpieza para coches, también en textiles, envases para alimentos, y utensilios de cocina que tienen antiadherente.
