La edad es una especie de protección simbólica frente a sospechas. En la vida cotidiana la ancianidad se asocia con fragilidad, sabiduría e inocencia. La idea de que un anciano de 90 años robe resulta sorprendente. Rompe la creencia popular en la vejez como etapa de calma y de retiro.
Sin embargo, esta percepción no refleja del todo la realidad. Un hombre de 90 años ha sido detenido en Roma por robar en una tienda de lujo. Quizás se hubiera podido pensar que el señor padecía de algún problema producto de su deterioro que lo llevó a llevarse mercadería sin pagarla.
Pero su historial delictivo muestra otra cosa. El ladrón nonagenario robaba desde hace 50 años. Cinco décadas de robos no se explican por envejecimiento. Es uno de los ladrones en serie más veteranos de Italia.
Fue capturado en una tienda de lujo de la Via dei Due Macelli mientras intentaba huir, después de que se activó una alarma antirrobo.
Un ladrón con historia
Originario de Colombia, el anciano nació en 1937. No tenía domicilio fijo, pero la mayor parte de su vida transcurrió en Roma.
La policía ya lo conocía, pues su “carrera” de ladrón comenzó en 1974, cuando fue detenido por primera vez. La prensa italiana lo describe como un “viejo conocido” de las autoridades romanas.
Su principal radio de acción era la capital italiana, Roma. Pero también lo han encontrado robando en Trieste y Liguria. Siempre elegía tiendas de lujo.
Durante su larga vida ha ido perfeccionando sus estrategias que le permitían robar impunemente. Hasta que el método le falló y la tecnología lo traicionó.
¿Cuál era su estrategia para robar sin ser detectado?
Había logrado gran habilidad para robar utilizando una estrategia que le resultaba infalible. Su método consistía en usar una mochila que le permitía ocultar objetos robados sin llamar la atención.
Con los avances tecnológicos y la aparición de los sensores antirrobos, tuvo que agudizar su ingenio. Así creó una mochila especial que imitaba un invento de un físico famoso, Michael Faraday, de 1836. El ladrón había recubierto el interior con papel de aluminio pegado con cinta adhesiva.
Este método transformaba la mochila en una jaula de Faraday. Es un blindaje que impide que las ondas salgan al exterior, incluidos los mecanismos antirrobos incluidos en las prendas. La mochila bloqueaba los sistemas de alarma
La técnica de la mochila era la misma desde sus primeros robos. Con el tiempo y la experiencia, había logrado esquivar a las autoridades y evitar ser detenido. Su edad y su aparente fragilidad física eran buenos aliados, pues no despertaba sospechas.
Sin embargo, en el último robo la tecnología le jugó en contra. Aproximadamente a la hora 18:30, al pasar por un detector se activó la alarma antirrobo. La policía lo detuvo fuera de la tienda, cuando intentaba huir confundiéndose entre la gente.
¿Cómo fue la detención?
Una vez capturado, el anciano fue conducido hasta el interior del local. Se revisó su mochila y se le pidió que mostrara los recibos de compra de los productos que había en ella. No pudo justificar la procedencia de esos objetos.
El contenido robado superaba los 1.100 euros. Se llevaba dos gafas de diseño, un perfume, una cartera de marca reconocida, un reloj con correa de cuero y estuche de oro con forma de corazón. Completaban el botín otros artículos de lujo.
No todo lo robado había sido sustraído de la última tienda en la que había actuado antes de su detención. También se encontraron artículos que había sustraído de otros comercios vecinos de Via del Corso y Via del Babuino. Los productos fueron devueltos a sus dueños.
El inocente anciano era, sin duda, un delincuente experimentado que operaba bajo distintos nombres y que declaraba diversas nacionalidades para despistar a las autoridades.
