La noticia de la desorganización de las fuerzas de seguridad en varias zonas de España se ha vuelto viral. La realidad muestra que en tiempos en los que la delincuencia crece exponencialmente, hay escasez de coches policiales.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha dispuesto que la Guardia Civil patrulle a pie porque no hay vehículos disponibles. Esto ocurre, por ejemplo, en Gradada y Sevilla.
Curiosamente, los mismos agentes que caminan para cumplir su patrullaje observan con desazón que los vehículos que utilizan los mandos superiores permanecen estacionados, sin usarse, en las instalaciones policiales.
Es una realidad que afecta el trabajo de los agentes y que impacta en la seguridad pública. La capacidad de respuesta ante emergencias se limita y se siente ya una sensación de que el servicio es precario.
La desconformidad de policías frente a esta situación
La disconformidad de los agentes es evidente. Consideran injusto que se priorice la comodidad de los cargos superiores frente a las necesidades operativas que garantizan la eficiencia en la seguridad pública.
Consideran que los vehículos no son un lujo sino una herramienta esencial para llegar rápido a los incidentes y para cubrir áreas extensas que no pueden recorrerse a pie.
Sienten que su esfuerzo no se corresponde con el apoyo que reciben, la motivación disminuye y se deteriora la imagen de la institución policial. Por otra parte, esta situación es ambiente propicio para que los delincuentes aumenten la comisión de delitos.
¿Qué dicen las órdenes del jerarca?
En Loja, Granada, una instrucción del 6 de febrero emitida en el puesto principal de la Guardia Civil, indica que actualmente solo cuentan con un vehículo bicolor y dos camuflados que están en estado operativo.
La orden dispone que en los momentos en que haya más de una patrulla de servicio, una prestará servicio a pie por el casco urbano si el clima lo permite. La otra lo hará en el vehículo bicolor. Ambas patrullas se turnarán cada cierto tiempo, para que alternen los funcionarios de a pie y los motorizados.
Lo insólito de la instrucción es la orden de procedimiento en caso de condiciones climatológicas desfavorables: los agentes patrullarán en el mismo vehículo. Toda la organización policial gira en torno a los vehículos, que se han vuelto el centro de la operativa.
Otra medida que llama la atención es que los guardias que deban prestar servicio de custodia en los Juzgados, bajarán del vehículo y este seguirá en manos de los que patrullan. Cuando terminen la custodia la patrulla los recogerá.
¿Qué dice la Asociación Unificada de Guardias Civiles?
La Asociación Unificada de Guardias Civiles habla de una situación crítica de la situación de los recursos policiales. El principal problema es que no se han comprado los coches previstos en el plan oficial.
Se denuncia que para el 2025 se había programado la compra de 460 vehículos nuevos, pero solo se adquirieron 265. El organismo se mueve con escasos vehículos, envejecidos y con averías constantes. Algunos de ellos superan los 400.000 km recorridos.
Además, la AUGC expresa que la orden dada en el puesto principal de Loja es inexplicable. En esas instalaciones existen vehículos policiales propiedad de la Guardia Civil, como un BMW X3 y un Peugeot 508, comprados con dinero público, que están disponibles para uso exclusivo de dos mandos superiores. Consideran que deberían estar al servicio de la seguridad ciudadana.
Y para completar los despropósitos, la organización realiza varias observaciones que ponen de relieve estas inconsistencias en la gestión. Observa que la Dirección General de Tráfico gastará casi 400.000 euros en merchandising, mientras que los agentes no disponen de los medios básicos para desarrollar su trabajo.
Asimismo, Marlaska gastará 733.000 euros de dinero público en jardinería en el Centro Cinológico de la Guardia Civil, en El Prado, Madrid. También tiene previsto invertir 172.000 euros en carteles luminosos para señalizar cuarteles y 110.000 euros para renovar instrumentos musicales de la Unidad de Música de la Guardia Civil.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles realiza una fuerte crítica al Gobierno, reclamando que debe poner todos los medios posibles en la seguridad ciudadana.
