El exceso de velocidad es una de las principales infracciones de tráfico que se cometen en casi todo el mundo, y también una de las principales causas de accidentes con muertos y heridos. Esto en gran parte se debe a que los coches se han hecho cada vez más rápidos y potentes, pero las carreteras y autopistas por donde circulan no han evolucionado al mismo ritmo.
Lo que sí evolucionó fue la tecnología para controlar y sancionar los vehículos que violan los límites de velocidad establecido: radares fijos y móviles, diferentes sistemas de detección y utilización de toda clase de vehículos y tecnologías. Es decir, desde motocicletas hasta drones y helicópteros, y desde cámaras hasta sistemas que utilizan láser para leer la velocidad.
La multa por exceso de velocidad más grande del mundo
Todos estos avances tecnológicos tienen un objetivo final: la aplicación de sanciones, como las multas, y la pérdida de puntos en el carnet de conducir. En el caso de las multas por exceso de velocidad, en España y otros países de Europa el importe suele ser proporcional a la velocidad por encima del límite que fue ignorado.
En otras palabras, cuanto más nos distanciemos del límite de velocidad mayor será la multa. Si en un tramo donde el límite era de 80 km/h lo pasamos en 90, la multa será más baja que si somos detectados haciéndolo a 120.
En España, las multas por exceso de velocidad van desde 100 hasta 600 euros. ¿Parece mucho? No si la comparamos con la multa por exceso de velocidad más alta de la historia, según el Libro Guinness de los Récords, impuesta en Suiza hace 16 años, en enero de 2010, al conductor de un Ferrari Testarossa, y que alcanzó una cuantía de 246.200 euros.
No, no iba a la velocidad de la luz, pero si excedió el límite de velocidad por casi el doble de lo que estaba permitido. La infracción se produjo en las cercanías de St. Gallen, en un tramo de carretera donde el límite es de 80 km/h, y un radar registró el paso de un Ferrari Testarossa a 137 km/h.
Un castigo proporcional a la renta del infractor
¿Por qué una multa tan alta? Porque Suiza tiene un sistema para castigar a los infractores diferente al español, donde estos son castigados de acuerdo con su renta y patrimonio: cuanto más ricos seamos más vamos a pagar.
En este caso, el infractor tenía un patrimonio de 19,3 millones de euros, lo que llevó al tribunal a establecer una multa que casi equivale o supera el valor del Ferrari con el que se cometió la falta.
En el alto importe de esta multa también influyó el hecho de que se trataba de una reincidencia; el conductor ya había sido sancionado anteriormente por conducir por encima de la velocidad permitida.
No es ni de cerca lo que debe haber pagado el conductor de un Porsche 911 que, en marzo de 2016, fue detectado conduciendo a 297 km/h por la R4, en dirección a Madrid. Aunque se trata de una historia más compleja, ya que el conductor tenía el carnet suspendido por acumulación de infracciones, y era discapacitado.
Si bien no se acerca al importe de la multa registrado en el Guinness World Records, hace poco más de un año se presentó otro caso bastante llamativo, en el que un millonario francés terminó pagando en Suiza 95.500 euros por superar en 30 km/h el límite de velocidad permitido.
Con esta última cifra y las del propietario del Ferrari Testarossa, podríamos intentar adivinar a cuánto asciende el patrimonio del millonario francés.
