Un estudio realizado sobre la calidad educativa en la Unión Europea ha puesto de relieve una de las clave que marcan el mercado laboral de nuestro país: las tasas de graduados en España supera la media de Europa. El problema está en que todos los graduados no responden a lo que necesita el mercado. De acuerdo con los datos de Eurostat, el 35% de los graduados superiores con edades comprendidas entre los 20 y 64 años trabaja en empleos para los que no se exige su nivel de cualificación. En la Unión Europea este porcentaje es del 21,9%. Por tanto, España se sitúa en la tasa de sobrecualificación más elevada.
El resultado de todo esto es un desajuste en el mercado laboral y un uso ineficiente del talento porque una parte importante de los estudiantes han pasado años formándose y acaban en puestos que no se necesita esa formación o que no tiene nada que ver con lo que cursaron.
Aviso desde la Unión Europea a España
Desde los gestores a nivel Unión Europea se pone de manifiesto que este desajuste entre los estudios superiores que se están llevando a cabo en nuestro país y la demanda de las empresa es estructural y que el sistema económico español no está siendo capaz de absorber el volumen de titulados que está generando.
En este informe realizado en toda Europa se destaca una baja empleabilidad de aquellos graduados en humanidades, estudios sociales y artes, que tienen más posibilidades de acabar en trabajos por debajo de su nivel formativo o lejos del ámbito de la carrera que estudiaron. En paralelo, se señala que la sobrecualificación en España afecta sobre todo a las mujeres más que a los hombres, lo que agrava las desigualdades de género en el empleo cualificado.
Otro punto a tener en cuenta es que la demanda de especialistas en materias STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), crece mucho más rápido que la oferta de graduados. Según los datos de 2024, el número de vacantes por trabajador en los sectores verde y digital supera la media de un 52% y un 212% respectivamente, lo que demuestra una brecha cada vez mayor entre las competencias que salen del sistema educativo y las que piden las empresas.
Un despegue insuficiente de la FP
En cuanto a la Formación Profesional, en España se avanza de forma positiva pero todavía no se ha alcanzado el punto de equilibrio entre la oferta de formación y la demanda de profesionales. De acuerdo con el estudio, solo el 10,1% de los adultos de 25 a 64 años tiene un título de FP de Grado Medio, muy por debajo del 34,6% de media de la UE.
Esta menor presencia de cualificaciones intermedias repercute en forma de peores resultados laborales. Los datos apuntan a que la tasa de empelo media en 2024 de los titulados recientes de Formación Profesional fue del 68,6%, frente al 80% de la media europea y lejos del objetivo, el 82%.
La conexión educación y empresa para mejorar la inserción laboral
La reforma de la FP dual sí parece dar muestras de un impacto positivo en la inserción laboral. Según los datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, el 73,8% de los graduados de FP de Grado Medio en modalidad dual del curso 2019-20 estaba trabajando cuatro años después de terminar, frente al 66,5% de quienes cursaron programas de FP no duales. Además, un 33,8% de los estudiantes de FP dual consiguió empleo en el primer año después de titularse, lo que confirma que el contacto directo con la empresa facilita la transición al mercado laboral.
