La reciente operación militar y policial, que terminó hace pocos días en México con la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, y que se ha visto rodeada de extrema violencia y de numerosas muertes de militares, civiles y narcotraficantes, es apenas una pequeña muestra de lo difícil que puede ser combatir estas poderosas organizaciones criminales.
Fue una operación en la que México contó con la ayuda de Estados Unidos, y aunque hay otros aspectos de la política global involucrados en esta historia, el éxito puede ser discutible (a menos que la intención fuera matarlo). Por otro lado, es también una muestra de que la lucha contra el narcotráfico, si quiere lograr resultados, ya no puede ser una tarea exclusiva de un solo país.
Un doble golpe contra el narcotráfico colombiano
Autoridades policiales españolas y colombianas han detenido recientemente a dos figuras importantes pertenecientes a bandas criminales que tienen su base en Colombia, pero operan en otros países, entre ellos España.
Fueron dos operaciones independientes, donde participaron la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía de Medellín, realizadas en ambas naciones y que culminaron con dos importantes detenciones y sin que hubiera muertos o heridos que lamentar.
En España fue capturado el líder de Los Shottas, una organización criminal que opera principalmente desde el Pacífico colombiano; mientras que en Colombia fue capturado “Medio Labio”, un operador financiero del Clan del Golfo, la poderosa organización criminal con base en Barranquilla.
La captura en Getafe
El viernes 20 de febrero, la Policía Nacional detuvo en Getafe, Comunidad de Madrid, al líder de los Shottas, fugitivo y solicitado por las autoridades colombianas, acusado de haber participado en delitos contra la vida, trata de seres humanos, secuestro, narcotráfico, extorsión, falsedad documental e inmigración ilegal.
El hombre detenido tenía 17 años en esta organización y llegó a estar al mando de 380 integrantes de esta estructura criminal, que actúa desde el puerto de Buenaventura, en el Pacífico colombiano.
Una vez que la Policía Nacional fue notificada y localizó a la persona solicitada por las autoridades colombianas, procedió a su detención en Getafe, y ahora la ha puesto a disposición de los tribunales para que procedan a su extradición.
El éxito de la operación fue posible gracias a la cooperación del Grupo Conjunto contra el Crimen Organizado (GCO), la DIJIN de la Policía Nacional de Colombia, el grupo Greco de la Policía Nacional de Buenaventura e Interpol.
Una operación conjunta en Medellín
En Medellín, la operación fue realizada en conjunto por la policía colombiana y la Guardia Civil, y tuvo como objetivo la detención de Jhon Henry González Herrera, alias “Medio Labio”, considerado uno de los principales operadores financieros del Clan del Golfo.
González era visto como una de las figuras más representativas del narcotráfico internacional, que opera tras empresas aparentemente legales, pero que son fachadas para el lavado de dinero y para prestar apoyo logístico al narcotráfico.
La captura de González en Medellín es parte de la operación internacional Gulupa II, comenzada en 2022 por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, y que en 2025 llevó a desarticular parcialmente una estructura que introducía a Europa más de 120 toneladas de cocaína al año, a través de puertos de Bélgica, España y Países Bajos.
El seguimiento a Jhon Henry González permitió incautar, en menos de seis meses, 40 millones de euros y 16 toneladas de cocaína. Además de encargarse de operaciones financieras, “Medio Labio” era responsable de “bases” en República Dominicana y Costa Rica.
En ambos casos, las autoridades españolas han logrado impactar en grandes organizaciones criminales, sin que esto repercuta de forma negativa en la sociedad civil. Algo que no siempre es posible.
