El descarrilamiento y colisión de dos trenes el 18 de enero en Adamuz, que dejó un saldo de 45 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, es sin duda el peor accidente ferroviario ocurrido en España en los últimos doce años, desde el accidente de Santiago de Compostela en julio de 2013.
Estos accidentes desastrosos, con tantas personas fallecidas y heridas, suelen despertar lo mejor de los seres humanos, que sin ser bomberos se arriesgan para salvar vidas, y ponen a disposición de las víctimas sus hogares y posesiones. Son gestos que se agradecen, y que permanecen en la memoria de las personas o familias beneficiadas.
Lápidas para los 45 fallecidos
Una empresa familiar que trabaja el mármol, radicada en la partida de El Altet, en Elche, Alicante, está ofreciendo lápidas a las familias de los fallecidos en el accidente ferroviario de Adamuz, sin coste alguno para los familiares.
La empresa, Mármoles Artísticos FJ Pardo, quiere hacer de esta manera una discreta y solidaria contribución a las personas que perdieron seres queridos en esta tragedia.
La empresa fue fundada en 1969, y actualmente la administra Francisco Javier Pardo Martínez, hijo del fundador y dueño, que también habría sido quien propuso hacer esta oferta, completamente gratuita, apenas se enteró de lo ocurrido: “Fue mi padre quien lo tuvo claro desde el primer momento”, para “dentro de nuestro ámbito hacer todo lo posible por ayudar”, comentó.
Siendo su oficio trabajar el mármol, lo mejor que pueden hacer es ofrecer a los familiares unas lápidas que se ajusten a sus deseos y que sirvan como homenaje y recordatorio de sus seres queridos.
La propuesta
Pardo Martínez señala que está intentando contactar a las familias a través de ayuntamientos y otras entidades para ponerlas al tanto del ofrecimiento, aunque entiende que en este momento, con el accidente tan reciente, las familias deben estar ocupadas con otras cosas.
“Sabemos que todo es muy reciente y que ahora mismo hay otros tiempos. Nosotros estamos preparados para cuando llegue el momento”.
Y afirma que para las familias todo será muy sencillo: la empresa las asesora una vez establecido el contacto, se encarga del diseño, la fabricación, el traslado y la colocación de la lápida en cualquier punto de España. “Nuestro objetivo es aliviar, al menos en parte, la carga económica en un momento tan duro”.
Una empresa familiar con vocación para prestar ayuda cuando hace falta
Francisco Javier Pardo y su esposa fundaron la empresa en 1969, cuando estaban recién casados. Comenzaron trabajando casi de forma artesanal hasta que, a finales de los 80, incorporaron maquinaria avanzada y nuevas técnicas de diseño.
El uso de maquinaria informatizada y de nuevos procesos en los diseños no les impide conservar “un mínimo de arte y un máximo de calidad”, especialmente cuando se trata de arte funerario.
En la actualidad, Mármoles Artísticos FJ Pardo es una fábrica integral, con 33 empleados, donde van desde el diseño hasta el producto acabado, con una capacidad para hacer cientos de lápidas al mes,. Es por esta logística que pueden afrontar sin problema la elaboración y entrega de las 45 lápidas para las familias de la víctimas de la tragedia ferroviaria.
No se trata de un gesto solitario, pues ya en otras ocasiones ha ofrecido su ayuda a familias en situaciones como el accidente del metro de Valencia en 2006, la Dana de Valencia y el incendio de un edificio residencial en esta misma ciudad.
Francisco Javier Pardo Martínez agrega que: “Nunca hemos querido darnos importancia sino simplemente estar ahí cuando hace falta”.
