La reducción de la jornada es un tema que está en el aire desde hace años, y no es solo una obsesión del Gobierno español, como algunos creen. Hay países que parecen estar avanzando con pasos más firmes en esa dirección, ensayando horarios más flexibles con trabajadores y empresas reales, y debatiendo los resultados.
Es el caso de Alemania, donde 45 empresas, con unos 900 trabajadores, experimentaron con un horario de 4 días a la semana, 20% menos de horas laborables y 100% del salario, durante seis meses y el compromiso de mantener la productividad al mismo nivel que si trabajaran los cinco días de la semana.
Mayor productividad en menor tiempo
La experiencia fue impulsada por la consultora Intraprenör y la organización internacional 4 Days Week Global, supervisada y controlada por la Universidad de Münster.
Para mantener la productividad en menos tiempo, las empresas probaron suerte modificando rutinas laborales o invirtiendo en nuevas herramientas digitales para agilizar procesos.
En muchas empresas se acortaron las reuniones corporativas o se eliminaron por completo, y en otras se invirtió en software y nuevas herramientas digitales para reducir procesos o darles mayor agilidad. Como resultado, la mayor parte de las empresas mantuvieron su nivel habitual de productividad y algunas hasta lo incrementaron ligeramente.
Un directivo de Intraprenör, Carsten Meier, resumió los resultados del experimento del siguiente modo: “Las empresas donde los empleados trabajan solo cuatro días a la semana están, en promedio, muy satisfechas y no menos exitosas”.
Cómo fue la experiencia para los trabajadores
La información recogida por los investigadores de la Universidad de Münster durante los seis meses que duró el experimento revela que el personal en las empresas se vio sometido a menos estrés y manifestó sentirse mejor en todo lo relativo a la salud mental.
En promedio, los empleados tuvieron 38 minutos adicionales de sueño a la semana.
Tres de cada cuatro empleados declararon que no quieren regresar a la semana laboral de cinco días, un 82%, aunque para algunos analistas este alto porcentaje puede deberse a que los participantes ya estaban predispuestos a una opinión favorable de reducir el tiempo de trabajo a cuatro días semanales.
El debate sobre esta experiencia
Una primera observación en torno a esta interesante experiencia es que sus resultados no se pueden proyectar o extrapolar a todos los campos de trabajo en Alemania, por el tipo de empresas que participó en el experimento.
La mayoría de las 45 empresas forman parte del sector servicios: guarderías, consultorías y estudios de arquitectura, entre otras. Solo 6 empresas se desempeñan en el sector industrial.
La opinión mayoritariamente favorable de los trabajadores se explica también porque la mayoría participó de forma voluntaria y la selección no fue aleatoria. Igual, no debe ser fácil conseguir trabajadores que prefieran trabajar 5 días en vez de 4, con el mismo salario.
Otros críticos señalan que en las empresas donde aumentó el rendimiento se debió a la digitalización, y además advierten que una reducción de la jornada laboral va a hacer más palpable la escasez de mano de obra cualificada que está atravesando este país, relacionada con el envejecimiento demográfico.
También se cuestiona que se estimulen jornadas de trabajo más cortas cuando el país necesita producir más, tal y como señalan algunos representantes del partido liberal FDP: “trabajar menos no resolverá una crisis económica”.
Para Anja Piel, perteneciente a la directiva de la Confederación Alemana de Sindicatos, el peligro podría estar en que se ejerza una mayor presión sobre los empleados para que hagan la misma cantidad de trabajo en menos tiempo.
Y para personas como Steffen Kampeter, director general de la asociación patronal BDA, se trata de un tema que puede tratarse con flexibilidad, a través de acuerdos entre empresarios y trabajadores, como “trabajar más horas de lunes a jueves y tener el viernes libre”.
Es un debate abierto, y una experiencia que puede servir como referencia a España.
