Los cambios que se han producido en la familia moderna, con más parejas divorciadas y nuevas formas de convivencia, el alargamiento de la esperanza de vida, el turismo y la llegada de inmigrantes de Europa y el resto del mundo, son factores que alimentan el déficit de vivienda en España. A estos factores hay que sumar precios de venta y alquiler cada vez más altos y un ritmo en la construcción de nuevos pisos que está muy por debajo de lo que haría falta.
Y esto que vemos, a pesar de que España cerró el 2025 con un crecimiento del 4% en el sector de la construcción, por encima de los principales países europeos. Se observa un impulso que no se veía desde antes de la crisis inmobiliaria de 2008. Aún así, en España solo se siguen construyendo cada año la mitad de las viviendas que se necesitan.
El déficit y al mismo tiempo millones de viviendas vacías
Desde hace varios años, para cubrir las necesidades de las parejas jóvenes y de los españoles en general, se requiere la construcción de 200.000 pisos nuevos, pero solo se construyen unos 100.000.
Es un déficit que se arrastra desde hace más de 10 años, y uno de los principales factores que encarecen y dificultan el acceso a la vivienda.
Para compensar esta diferencia, señalan los expertos que habría que construir una torre de 30 pisos cada dos días, que quizás en otro momento de la economía española habría sido posible, pero que actualmente se ve muy cuesta arriba.
Entre otras razones, porque haría falta una mano de obra con la que actualmente no contamos, permisos y procesos administrativos más eficientes y muchísimo dinero. Es decir, capital para invertir en la construcción que actualmente no está disponible, o no es fácil de encontrar.
Paradójicamente, en España hay cerca de medio millón de viviendas que esperan por un comprador o se están ofreciendo en alquiler, y cerca de 3 millones de casas y pisos que permanecen vacíos.
Hay pisos y casas, pero no están donde se necesitan. El déficit se presenta en los grandes centros urbanos y en las zonas donde hay mayores posibilidades de conseguir trabajo y de tener acceso a mejores servicios de salud y educación, y también para acceder a una oferta cultural y de entretenimiento más amplia.
En la escasez de vivienda cada vez tiene un peso más relevante el llamado turismo residencial, que ha provocado reacciones adversas sobre todo en las grandes ciudades y en las principales zonas turísticas. Es otro factor que ha reducido la oferta de vivienda y ha contribuido a aumentar los precios.
Alternativas para aumentar la oferta de viviendas y perspectivas para 2026
Una de las alternativas para compensar el déficit de obra nueva, por la que están apostando varias comunidades, es la de la regeneración urbana: la recuperación de pisos y casas que se encuentran en malas condiciones a través de financiación pública y privada, y otorgando beneficios fiscales a quienes rehabiliten viviendas y las pongan en venta o alquiler.
En algunas comunidades están ofreciendo créditos para la rehabilitación, asesoramiento y agilidad en los trámites burocráticos, y a cambio solo piden que los alquileres sean a precios accesibles.
De acuerdo con un informe del Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña y de la Federación de Gremios de la Construcción, en 2026 habrá un crecimiento en la construcción residencial cercano al 6%, y la rehabilitación de viviendas puede alcanzar un incremento del 2%.
Sin embargo, se trata de un crecimiento todavía insuficiente, y todos sabemos lo que sucede cuando la demanda es superior a la oferta: los precios suben.
