Los sistemas educativos en casi todo el mundo enfrentan problemas, especialmente los gratuitos y afectados por aulas sobrepobladas, docentes que deben dividir su tiempo entre la burocracia y la enseñanza, la creciente presencia de las redes sociales. Y todo ello ocupando espacio y tiempo que se debería dedicar al estudio, el deterioro de las instalaciones educativas, etc.
Es un escenario por el que muchas familias, para que sus hijos puedan para mantener buenas notas y estar preparados para ingresar a centros de educación superior, acuden a profesores y clases particulares. Sobre todo en materias que se consideran entre las más difíciles, como las matemáticas, o esenciales para una carrera exitosa, como el inglés.
1 de cada 4 estudiantes españoles recibe clases particulares
No es suficiente enviar a los hijos al colegio y asegurarnos, en lo posible, de que estudien y se preparen en las disciplinas más difíciles. Si deseamos que ingresen en la licenciatura universitaria y logren cursarla con éxito, además debemos hacer un esfuerzo adicional y proporcionarles una capacitación extra en determinadas materias.
Al menos eso parecen pensar los padres de 1 de cada 4 estudiantes españoles, que ven clases particulares de inglés y matemáticas, como se indica en el informe “La educación en la sombra en la península ibérica”, publicado por Caixa.
En torno a 1 de cada 4 estudiantes españoles asiste a clases particulares, sobre todo de inglés, y en segundo lugar, de matemáticas, y gasta en promedio 97 euros mensuales por este motivo.
Esto significa que las clases privadas movilizan 148 millones de euros mensuales, y cerca de 1.480 millones de euros al año, si asumimos que estas clases se reducen drásticamente durante las vacaciones.
Más de la mitad de las clases particulares se dedican al inglés, pero también se presta especial atención a las matemáticas: 1,5 millones de jóvenes, entre los 6 y los 18 años, ven clases particulares de esta lengua, tan importante en licenciaturas y diplomaturas científicas y técnicas.
La encuesta
La fundación de Caixa hizo una encuesta en 2.500 hogares con hijos entre 6 y 18 años, edad en la que nuestros hijos pasan por la educación primaria, la secundaria obligatoria (ESO), el bachillerato y la Formación Profesional, y cuando se comienza a estudiar en las universidades y otros centros de educación superior.
En porcentajes dominan las clases particulares de inglés, con un 53%, seguidas por las de matemáticas, con un 40%, y por las de lengua, con un 11,5%.
No necesitamos clases particulares de matemáticas, porque la suma de estos porcentajes da 104,5%; la respuesta es más sencilla: hay quienes ven clases particulares de inglés o matemáticas, o de matemáticas o lengua al mismo tiempo.
En cuanto a los precios, las clases de matemáticas son más caras que las de inglés o lengua, y está en torno a los 108 euros mensuales, y el grupo de estudiantes que más recurre a las clases particulares es el que se encuentra en educación secundaria: 1 de cada 3 estudiantes de secundaria recibe clases particulares.
El estudio señala que en España se recurre más a las clases particulares que en Portugal, sin embargo, en este último país se paga más por estas clases, 126,4 euros en promedio.
Las clases particulares y la brecha económica
Otro dato importante que revela este estudio es que acuden en mayor proporción a clases particulares las familias que tienen mejor situación financiera. En España, el porcentaje varía de un 17,9% al 25,9%; y en Portugal pasa del 23,1% al 25,6%.
Esto contribuye a aumentar también la brecha académica, ya que van mejor preparados a los centros de educación superior quienes pertenecen a familias mejor situadas económicamente.
Las clases particulares seguirán siendo una alternativa para estudiantes que necesitan mejorar su comprensión en inglés o matemáticas, pero está claro que se trata de un privilegio que no está al alcance de todos.
