Hacienda, y más exactamente su sistema fiscal, es la columna vertebral que sostiene la vida cotidiana de España. Los impuestos de los ciudadanos son la principal fuente de ingreso del Estado. Permiten financiar desde la salud y la educación hasta las pensiones. Y también mantiene toda la gigantesca y voraz infraestructura pública.
Para que esta fuente de recursos ofrezca todo lo que se necesita para tamaña cobertura, el sistema tiene que funcionar como un reloj. Si hay evasiones el Estado pierde.
Pero los intereses individuales de los ciudadanos muchas veces no coinciden con los estatales. Por eso, para asegurarse de que prevalece el interés superior del Estado, la administración pública establece controles y fiscalizaciones.
¿Qué controla Hacienda para evitar fraudes y evasiones?
Hacienda ha desarrollado un sistema de controles de la actividad económica y del patrimonio de las personas y empresas para prevenir y detectar el fraude fiscal. Es un ojo que siempre está pendiente de lo que cada persona gana para que pague lo justo.
La declaración de impuestos que el ciudadano hace una vez al año es uno de estos mecanismos. En ella, Hacienda revisa la coherencia entre los ingresos declarados, las deducciones aplicadas y los datos que la Agencia Tributaria recibe de su red de informantes. Integran esta red los bancos, notarios, administraciones públicas, empresas.
La tecnología le ha facilitado las cosas. Las herramientas tecnológicas le permiten el análisis de datos con gran precisión. Cruzando la información, Hacienda identifica discrepancias entre lo que un contribuyente declara y lo que realmente tiene.
Un nuevo control se pondrá en marcha el 1 de enero de 2026
Probablemente, en la tradición de imaginar el año que comienza y de desear una España en la que se pueda vivir mejor, no estará incluido el aumento de controles y de la vigilancia fiscal.
Muchos españoles terminarán el 2025 con cansancio y desconfianza ante lo que ven como una persecución de la administración. Sienten que el sistema es cada vez más exigente y menos flexible y que no tiene en cuenta la situación de las personas y empresas.
¿En qué consisten los nuevos controles que Hacienda pondrá en marcha a partir del 1 de enero de 2026?
Una de las novedades del sistema de controles, tiene que ver con los cobros y los pagos electrónicos.
Los bancos y entidades de pago informarán mensualmente a Hacienda los movimientos realizados por cada persona a través de tarjetas, cuentas corrientes y de Bizum. En el sistema actual, la comunicación se realiza anualmente, a partir de enero será mensual. Esta medida aplica tanto en los particulares como en autónomos y empresas.
Atención a los usuarios de tarjetas de crédito. La entidad recaudadora recibirá resúmenes anuales de los gastos realizadas con tarjetas de crédito que superen los 25.000 euros.
¿Qué opina la Asociación Española de Asesores Fiscales sobre los cambios?
Carlos Romero, integrante de la Asociación Española de Asesores Fiscales, ha sido muy crítico con la nueva regulación. Romero ha manifestado que los nuevos controles no muestran una voluntad real de combatir el fraude. Son más de lo mismo, y los cataloga como ajustes superficiales para mostrar que algo se hace.
El asesor afirma que no se tiene en cuenta el efecto que esta nueva presión ejerce en la productividad. Somete a los autónomos y empresas a un “control extenuante” que parece desconocer que se trabaja mejor y se genera más riqueza sin tanta presión.
Es una medida que afecta especialmente a los autónomos y pequeñas empresas. Las grandes compañías cuentan con departamentos financieros. Pero los pequeños productores tendrán que ser más cuidadosos con la facturación y con toda la documentación. Y ellos no saben de administración ni contabilidad, sino de trabajo y producción.
La resignación es el sentimiento generalizado entre los españoles. Saben que no habrá protestas que hagan cambiar de opinión a la Agencia Tributaria.
