La llamada de atención de un bombero de Murcia conmovió a España. En la mañana del lunes 26 de enero de 2026, poco antes de las nueve de la mañana, intentó prenderse fuego.
Eligió un escenario emblemático de la localidad, la céntrica Plaza del Cardenal Belluga. Allí, este hombre vertió sobre su cuerpo lo que parecía ser gasolina con la intención de inmolarse.
En apariencia puede parecer una situación paradójica, difícil de entender por la mayor parte de la gente. El fuego es el enemigo natural de los bomberos, la fuerza natural a la que se enfrentan en cada intervención.
En este sentido, este bombero que parecía dispuesto a suicidarse quemándose a lo bonzo, mostró que ese mismo fuego contra el que habitualmente luchaba podía volverse su salvador.
El porqué de este intento de suicidio
Es cada vez más frecuente que personas desesperadas, que ya no saben qué hacer para ser escuchadas y atendidas, cometan actos espectaculares que son como gritos de “Aquí estoy, escúchenme”. La difusión pública de un problema o de un pesar se ha transformado en una luz de esperanza que aporte la solución.
Algo así fue lo que ocurrió con este bombero de 57 años. Había trabajado muchos años en el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento. Pero, por razones de salud llevaba más de un año en baja.
Fuertes dolores de espalda que lo limitaban en sus tareas, lo obligaron a permanecer apartado de su trabajo. Al principio todo estuvo bien. Pero a medida que el tiempo pasó, esta situación le generó un sentimiento de frustración y de aislamiento.
Sintiéndose atrapado y sin posibilidades de salir de esa realidad, lo envolvió una gran depresión que lo llevó a pensar que era mejor morir.
Antes del fuego, el bombero hizo oír su voz
El hombre se dirigió a la Plaza del Cardenal Belluga con su uniforme de bombero. Fuentes municipales informan que portaba el hacha que es herramienta de su trabajo. También había llevado a la plaza un recipiente con gasolina.
Usando un megáfono, emitió mensajes desesperados sobre su decisión de suicidio. En ellos explicaba los motivos de su decisión. Varias veces repitió que estaba “entre la espada y la pared”.
Sus palabras y su actitud fueron interpretadas como una protesta contra el abandono institucional y la falta de apoyo que había recibido de la administración pública.
Después de mojar sus ropas con el combustible, encendió fuego.
La policía actuó con urgencia
En cuanto se enteraron de lo que ocurría, efectivos de la Policía Local se presentaron en el lugar provistos de extintores. Entablaron el diálogo con el bombero, con el objetivo de persuadirlo de que abandonara su intención. Intentaron reducirlo, pero el bombero logró mojarse con el combustible y encender el fuego.
La acción rápida de la policía le salvó la vida. En cuanto aparecieron las primeras llamas, los agentes activaron los extintores y las apagaron. Además, el hombre vestía el traje ignífugo que usan los bomberos para sus combates contra el fuego. Ese traje evitó que sufriera quemaduras graves.
En la confusión de la nube de polvo que generan los extintores, los policías lograron reducir al bombero y ponerlo a salvo. Una ambulancia lo condujo al Hospital Morales Meseguer de Murcia.
Los testigos dicen que el bombero estaba muy alterado, y que fue necesario esposarlo para inmovilizarlo.
Se inicia una investigación
La actitud del bombero ha llamado la atención del Consistorio murciano. El Ayuntamiento lo ha separado formalmente de sus funciones y se ha iniciado una investigación para determinar los motivos que movieron al hombre a hacer lo que hizo.
El episodio ha causado un fuerte impacto en Murcia. Las opiniones generalizadas ponen de relieve la gran presión que tienen estos trabajadores. Se hacen oír voces que reclaman mecanismos de apoyo psicológico y médico para quienes atraviesan este tipo de situaciones.
