Hay quienes todavía no toman en serio el bullying, o acoso escolar, lo consideran “cosas de chavales” o, peor, como situaciones que forjan el carácter. Y ello a pesar de haber cada vez más evidencias de que son prácticas sumamente dañinas, que afectan gravemente a niños y adolescentes, e incluso conducirlos al suicidio.
Que muchos padres piensen de esta manera es comprensible, porque quizás no están al tanto de las dimensiones del problema, pero el hecho de que sean educadores los que le quiten gravedad a las situaciones de acoso escolar es completamente inaceptable. Esto es algo que ha entendido claramente la jueza del tribunal civil número 6 de Badalona.
Condenados por no actuar en una situación de acoso
La Institució Cultural Laietània, de Badalona, ha sido condenada a pagar 12.000 euros a una alumna que fue víctima de acoso escolar durante un año entero sin que los docentes y autoridades escolares hicieran nada al respecto, a pesar de las denuncias de la niña y de sus padres.
Para el tribunal, la alumna fue sometida de forma continua a agresiones, vejaciones y humillaciones, que la afectaron física y mentalmente, sin que el centro educativo se diera por aludido. Por el contrario, el personal del instituto ante la situación adoptó una “actitud negacionista”, y actuó con “falta de diligencia”.
Historia de un acoso
Los padres comenzaron a notar que algo pasaba cuando la joven comenzó a bajar el rendimiento escolar al tiempo que también empezaba a perder peso.
Pronto comprendieron que la niña estaba sometida, en palabras de la sentencia, a una dinámica de agresión y hostigamiento, en la que era calificada de “anoréxica” y de “marginada”, con acoso a través de las redes sociales y llegando incluso a ataques físicos.
Los padres contactaron a las autoridades del instituto, pero estas le indicaron que la madre debía contactar a la tutora de la hija, con lo que habrían derivado la responsabilidad en vez de actuar de inmediato.
La niña entretanto comenzó a desarrollar tics nerviosos. Los padres acudieron a la inspección de educación para que presionara a la escuela, pero esta, después de una revisión somera, decidió descartar que hubiera una situación de acoso, y no advirtieron a los padres de la principal acosadora.
Es lo que la jueza definió como una actitud “negacionista”, en la que ni siquiera la psicóloga de la escuela se tomó el trabajo de evaluar la situación de la estudiante, que después de casi un año de acoso se negaba a ir a la escuela.
Finalmente, al ver que la escuela no hacía nada, los padres decidieron acudir a los tribunales.
La acción del tribunal
Antes de tomar una decisión, el Juzgado de Primera Instancia N° 6 de Badalona solicitó un informe del perito José Manuel López, padre de Kira López, la joven que se suicidó en 2021 debido al bullying al que fue sometida.
En este informe, López señala que hubo negligencia por parte de la escuela al no proteger a la víctima de su acosadora.
En su defensa, la escuela argumentó que la primera agresión ocurrió fuera del centro educativo, y que la forma delgada de la niña no hizo evidente que estuviera perdiendo peso.
El tribunal consideró que estos argumentos no tienen valor: el acoso comenzó en febrero y el colegio solo dio muestras de reaccionar en julio, a pesar de que ya los padres habían denunciado la situación.
La escuela sigue sin hacer nada, incluso cuando la niña sufre ataques de ansiedad, a los que la psicóloga escolar quita importancia.
En resumen, las autoridades de la escuela decidieron ignorar todas las señales, y las instituciones superiores de educación no hicieron nada por corregir esta situación. Es entonces cuando intervino la justicia.
Para la jueza, el castigo, 12.000 euros, es bastante moderado, considerando el daño que causaron en la vida de la alumna, por no actuar como se debe ante una situación de acoso escolar.
