Es posible que los influencers ya existieran a finales del siglo XX, pero sin duda su edad de oro comienza en el nuevo milenio, con la aparición de los youtubers, los tiktokers y los influencers de otras redes sociales. Es un oficio del siglo XXI que moviliza a millones de personas en todo el mundo, todos los días y a todas horas.
Muchas de estas figuras tienen decenas de millones de seguidores, generan ganancias por cientos de miles de euros y poseen una gran influencia, un poder entre sus seguidores que muchos Estados han decidido controlar a través de normas y reglamentos, como la Ley General de Comunicación Audiovisual.
Ibai Llanos y el artículo 94
Los influencers en redes sociales obtienen sus ingresos a través de patrocinadores o de practicar la publicidad, a veces de forma no tan evidente.
Parte de esta publicidad se hace de forma directa: el youtuber anuncia cuáles son las marcas que lo patrocinan o promociona directamente el producto, o lo hace de forma más sutil, dejando que el producto quede a la vista del espectador, sin mencionarlo expresamente.
Para los organismos estatales que regulan los medios, la publicidad, siempre que aparezca, debe estar claramente señalada como tal, para no manipular a quien siguen estas páginas, y para facilitar la supervisión de los ingresos de los influencers por concepto de publicidad.
Un caso reciente que puede servir de ejemplo es Ibai Llanos, un célebre streamer bilbaíno creador de contenidos y sumamente conocido como presentador de deportes electrónicos (esports), con 27,2 millones de seguidores en TikTok, 17 millones en X y 15,3 millones en Instagram.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) anunció la apertura de una investigación a este influencer por lo que consideran puede ser una grave infracción a la Ley General de Comunicación Audiovisual.
El Consejo de la CNMC tomó esta decisión el 19 de febrero, al considerar que el streamer incurrió en una infracción grave “en un período ininterrumpido de un mes de las obligaciones establecidas en el artículo 94, por parte de los usuarios de especial relevancia”.
Ibai Llanos entra en esa categoría: la de ser un usuario importante en diferentes plataformas y redes sociales. El primer medio en adelantar esta noticia fue El Mundo, y posteriormente fue confirmado por otros medios, que señalan que la investigación puede tardar unos 12 meses antes de que se tome una resolución.
El artículo 94 de esta ley establece que los usuarios de especial relevancia deben cumplir con determinadas responsabilidades, como la inscripción obligatoria en el Registro Estatal de Prestadores de Servicios de Comunicación Audiovisual, la obligación de proteger a los menores de edad y evitar su exposición a contenidos que puedan ser considerados perjudiciales, y la regulación de la publicidad.
750.000 euros por un par de latas de Coca Cola
Aunque la CNMC no ha dicho cuáles son las razones para investigar a Ibai Llanos, este sospecha que podría deberse a esta última responsabilidad: la regulación de la publicidad.
Al enterarse de la investigación, el influencer lo primero que hizo fue exclamar (es una manera de decir), por X: “¿Cómo le haces esto a un hermano?”. Y aparentemente la pregunta, o queja, iba dirigida al presidente Pedro Sánchez.
En respuesta a sus seguidores, que querían saber por qué lo estaban investigando, el streamer explicó: “Es por la presentación de artistas de la Velada 2025, que salían latas de Coca-cola y no puse el #publi. Pongo aquí #publi por si acaso”.
Si se considera que efectivamente Ibai Llanos cometió una infracción, la multa puede oscilar entre los 30.000 y los 750.000 euros. Una vez que se le comunique el resultado de la investigación, el youtuber tendrá un mes para presentar alegaciones; luego vendrá la multa.
