Shein es una de las tiendas online más exitosas del planeta, fundada en China en 2008 y con presencia en unos 220 países. En Francia se convirtió en centro de atención porque, al mismo tiempo que inauguraba su primera tienda física en París. En Europa, la justicia francesa le abría una investigación por la comercialización de unas muñecas sexuales de apariencia infantil.
Ahora es la Comisión Europea la que ha anunciado otra investigación contra este ecommerce, cuyo éxito masivo no solo se debe a la venta de productos extremadamente económicos, sino también al uso de estrategias que promueven comportamientos adictivos entre los usuarios más jóvenes, que podrían estar violando normativas europeas.
Más allá de las muñecas sexuales
Para Bruselas hay claras señales de que Shein podría estar violando la Ley Europea de Servicios Digitales, al permitir que en su plataforma se vendan armas o productos preocupantes. Sería el caso de las muñecas sexuales de aspecto aniñado, por las que actualmente Francia investiga esta plataforma china, al considerarlo material de abuso infantil.
Por el momento, la Comisión no busca prohibir la venta de estas muñecas, pero sí investigar si los mecanismos de Shein que permiten su venta viola la normativa europea al respecto. De ser así, Shein podría ser sancionada con cuantiosas multas y obligada a modificar su sistema.
En este sentido, la Comisión investigará “los sistemas de los que dispone Shein para limitar la venta de productos ilegales en la Unión Europea, incluido el contenido que podría constituir material de abuso sexual a menores”.
A finales de enero, la compañía china fue interpelada por este tema por la Comisión de Mercado Interior y de Protección del Consumidor de la Eurocámara, y la respuesta de la directora jurídica de Shein, Yinan Zhu fue que elaborarían una lista de “fabricantes reincidentes”, para evitar el retorno a esta plataforma de productos defectuosos o ilegales.
El diseño adictivo de Shein y los niveles de transparencia
La investigación de Bruselas también se ha enfocado en lo que consideran “los riesgos relacionados con el diseño adictivo del servicio, incluida la concesión de puntos o recompensas a los consumidores por su compromiso, así como los sistemas de que dispone Shein para mitigar dichos riesgos”.
Para la Comisión, estas estrategias pueden generar adicción, sobre todo entre los usuarios más jóvenes, y afectar su bienestar. Asociaciones de consumidores también se han manifestado en este sentido.
Por otro lado, se quiere investigar “la transparencia de los sistemas de recomendación que Shein utiliza para proponer contenidos y productos a los usuarios”.
Tal y como lo señala la DSA, Ley de Servicios Digitales, “Shein debe revelar los principales parámetros utilizados en sus sistemas de recomendación y debe proporcionar a los usuarios al menos una opción de fácil acceso que no se base en la elaboración de perfiles para cada sistema de recomendación”.
La investigación y la reacción de Shein
La apertura del expediente en la CE no establece un límite a la investigación y permite hacer recomendaciones a Shein para ir haciendo algunos cambios, algo a lo que la empresa china no ha puesto objeciones.
De acuerdo con sus portavoces, Shein se toma “muy en serio” sus obligaciones con respecto a la DSA, y ha hecho cambios e “inversiones significativas” para “el refuerzo de la protección de los usuarios más jóvenes”.
También está colaborando con la CE en el desarrollo de sistemas de verificación de edad más eficientes.
En parte, esta investigación de la Unión Europea toca aspectos relacionados con el marketing global, que buscan fidelizar a los usuarios, crear lealtad de marca y explora cuáles son los límites de la libertad de comercio.
Por lo pronto, Shein ha manifestado que está dispuesta a colaborar con la investigación de Bruselas y a corregir lo que haga falta para mantener su presencia en el continente sin violar las normas europeas.
