“Estamos como en primavera”. La frase es de José Luis González, director del puerto de Navacerrada, tras echar ayer un vistazo a un termómetro. “8º, la víspera de Nochebuena y 8º”, decía, atónito. En el puerto de Navacerrada hacía una temperatura impropia de esta época del año, y la nieve brillaba por su ausencia. En esta tesitura, y sin previsiones de precipitaciones para los próximos días, peligra la temporada de esquí.
No solo ocurre en el puerto de Navacerrada. En idéntica situación se encuentra la estación de La Pinilla, en Cerezo de Arriba, y el ‘Centro de Esquí Nórdico Navafría’, en Aldealengua de Pedraza. De continuar sin caer el blanco elemento, la temporada 2015-2016 será un desastre.
Desde La Pinilla, su director, Ángel González Pieras, evita dramatizar. “Es cierto —dice— que nos habría venido muy bien nieve en diciembre, por el puente de la Inmaculada y por la Navidad, pero no ha podido ser”. A quienes creen que La Pinilla siempre está cubierta de color blanco en estas fechas, él responde, sacando a relucir estadísticas, que “históricamente, la temporada de esquí aquí va desde la segunda semana de enero al 30 de marzo”. Entre esas fechas es cuando González Pieras espera, si el tiempo acompaña, recibir una avalancha de esquiadores.
Hasta que caigan los copos, lo único que pueden hacer las estaciones es ir preparándose. “Nosotros —explica González Pieras— estamos haciendo labores comerciales; queremos que, además de los esquiadores que acuden los fines de semana, en días laborables vengan grupos”. Esta política es, a su juicio, “fundamental” para incrementar la afluencia de público y, por ende, los ingresos.
A pesar de que, en líneas generales, no corren buenos tiempos para las estaciones de esquí, La Pinilla está consiguiendo eludir los números rojos. Su director, afirma, con indisimulada satisfacción, que en los tres últimos años ha dado beneficios. Una clave de ese éxito ha sido, según revela él mismo, la reducción del gasto energético. En la última temporada —del 1 de julio de 2014 al 30 de junio de 2015— el ahorro en electricidad ha sido de 70.000 euros. “Esa reducción del gasto se ha debido a que hemos bajado la potencia contratada”, aclara.
Tal acierto ha permitido acometer numerosas inversiones. De cara a esta temporada, los responsables de La Pinilla han puesto énfasis en las labores de desbrozamiento de las pistas y posterior adecuación de las mismas. Además, también se ha mejorado el sistema de producción de nieve artificial, sustituido el cuadro eléctrico del telesilla y cambiado las girondas o paravientos, al encontrarse las existentes obsoletas. La maquinaria de la estación ha renovado algunas de sus piezas, en aras de un mejor tratamiento de la nieve. Por último, los visitantes comprobarán este invierno el acondicionamiento de la clínica y los servicios de La Pinilla.
“Estamos preparados”, concluía ayer González Pieras, cansado ya de ver como pasan las jornadas sin recibir la noticia esperada, entendiendo como tal el anuncio de la llegada de la nieve. Hasta que llegue esa ansiado día, como alternativa, este fin de semana y el siguiente (26 y 27 de diciembre y 2 y 3 de enero), La Pinilla abrirá su bike park. Según informa la web lapinillabikepark.es “así seguiremos mientras que las bicis no sean sustituidas por los esquíes”.