Cuando llega el día de llevar el coche para pasar la ITV, los conductores sienten cierto nerviosismo. Nunca se sabe a ciencia cierta cuál será el resultado.
No importa si se cree que el vehículo está en buen estado general o si se ha revisado previamente. Esa cita con los técnicos de la inspección técnica provoca ansiedad. Los controles son cada vez más exigentes y los conductores saben que cualquier detalle puede ser motivo de rechazo.
El momento en el que el coche está bajo la lupa de los inspectores se vive con gran tensión. Los técnicos revisan minuciosamente cada elemento del vehículo. Y el conductor los observa, intentando adivinar en sus gestos y reacciones los resultados. Y, al final, el alivio o la frustración por el resultado.
La pegatina se vive como un premio por haber hecho las cosas bien, por tener el coche en las condiciones que exige la normativa. Es un reconocimiento a la responsabilidad del conductor.
En este contexto estresante para muchos, el sistema de alumbrado y señalización es un motivo de rechazo de vehículos. En España, y también en Alemania, los vehículos no pasan la ITV por alguna luz que no funciona.
¿Qué tipo de problemas con las luces del vehículo son motivo de rechazo de la ITV?
Uno de los motivos más frecuentes por los que un vehículo no supera la ITV tiene que ver con el sistema de luces. Los inspectores revisan con especial atención el funcionamiento del sistema lumínico.
Observan detenidamente las luces de posición, de carretera, las intermitentes, las de freno, antiniebla, marcha atrás, emergencia. Cualquier fallo en una de ellas se considerará grave y será motivo de rechazo.
No es suficiente que las luces enciendan y apaguen. Los técnicos valoran la intensidad, la alineación y se fijan si el color del foco es el reglamentario.
Muchas veces, los problemas parecen insignificantes, y el conductor piensa “por este detalle me rechazan…”. Pero para los inspectores todo fallo en el sistema de luces es importante, y, por lo tanto, no lo dejan pasar.
¿Cuáles son los problemas más comunes con el sistema de luces?
Algunos de los problemas frecuentes que detectan los inspectores son bombillas fundidas, faros deteriorados o desalineados, intermitentes que no funcionan con la frecuencia adecuada, luces de freno que no encienden al pisar el pedal, antiniebla fallada.
En ocasiones, el vehículo llega a la ITV con estos fallos en las luces por falta de atención del conductor. Los coches modernos suelen avisar en el panel de instrumentos si hay defectos. Pero parece que no se atiende debidamente a los avisos automatizados.
Estos problemas de luces representan el 22,6 % del total de defectos considerados graves que se detectan en las ITV en España. Alemania también ha puesto el foco en el sistema de luces de los vehículos y se presenta como el fallo más repetido.
¿Es justificada la exigencia del sistema de luces en perfecto estado?
Hay conductores que se quejan porque sus vehículos fueron rechazados por los faros mal orientados o porque el intermitente no parpadeaba correctamente. Su perspectiva es que una luz que funcione mal no perjudica la circulación.
Pero la mirada de la DGT es otra, y está justificada por razones de seguridad vial. Las luces no solo permiten la visibilidad de quien lo conduce, sino que garantizan que el vehículo sea visto por los demás usuarios de la ruta.
Cualquiera de las luces que no funcione o que lo haga mal, puede comprometer la seguridad. Un intermitente defectuoso, por ejemplo, puede provocar que otro conductor no perciba una maniobra. Las luces que no están debidamente alineadas suelen encandilar a otros.
Desde este lugar de la DGT de velar por la seguridad vial, la obligatoriedad de mantener el sistema de luces en perfecto estado es una medida de prevención. Y la ITV es el filtro que asegura que los vehículos la cumplen.
