Hay casos criminales que parecen reunir en sus acciones elementos de la historia de la delincuencia desde el Siglo de Oro hasta nuestros días, y es que eliminando algunos detalles, como coches, aplicaciones y GPS. Se trata de anécdotas que podrían haber sido contadas hasta por el mismo Cervantes, aunque con un toque de García Márquez.
Un ejemplo perfecto de esto es la historia de una banda criminal que acaba de ser desmantelada en Andalucía, y de un caso que incluye desde un GPS y joyas valoradas en más de 300.000 euros, hasta un santuario de santería, y un caimán.
Al menos cuatro delitos previos para ir a por el delito mayor
En julio del año pasado, un joyero de Córdoba capital fue asaltado con violencia frente a un establecimiento en Arcos de la Frontera, Cádiz. Los asaltantes lo golpearon para arrebatarle un maletín que contenía más de 300.000 euros en joyas.
Este robo violento fue el final de una operación delictiva que comenzó mucho antes, y que incluyó en su preparación y ejecución al menos cuatro delitos más: la entrada ilegal a una vivienda, espionaje, la falsificación de una matrícula y el robo de un coche.
Se trata de una banda cuya base principal se encontraba en un barrio de Sevilla y que había identificado a un fabricante de joyas que residía en Córdoba y que viajaba para comercializar sus productos.
Una banda con GPS
La banda estaba integrada por cinco miembros: dos, con amplios antecedentes, se encargaban de ejecutar los asaltos; un tercer integrante ocultaba y vendía los objetos robados, y de vigilar durante los robos. Para terminar, los otros dos conseguían los medios y la tecnología para seguir a las víctimas.
Los delincuentes, después de identificar al joyero, entraron a su vivienda en Córdoba capital para colocar una baliza GPS en su coche. De esta manera pudieron seguirlo y conocer sus rutas.
El 9 de julio de 2025 robaron un coche, le colocaron matrículas falsas e interceptaron al joyero frente a un establecimiento en Arcos de la Frontera, donde lo golpearon para arrebatarle el maletín donde llevaba la mercancía.
Operación Qurtuba: joyas, un culto religioso y un caimán
La investigación de este delito quedó a cargo del Equipo de Delitos contra el Patrimonio de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Cádiz, que actuó bajo la dirección del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Arcos de la Frontera. Y la operación policial recibió el nombre de “Qurtuba”.
Tras atracar al joyero los delincuentes huyeron en el coche robado, siendo perseguidos por patrullas de la Guardia Civil hasta que abandonaron el vehículo y escaparon a pie.
La investigación permitió identificar a varios de los miembros de la banda y, finalmente, condujo a seis registros en Sevilla capital y Utrera, y a la detención de los miembros de la banda.
En los registros se encontraron e intervinieron cuatro vehículos además de las joyas, dos armas cortas modificadas, 11.000 euros en efectivo, 12 relojes de alta gama, joyas de oro y otros productos relacionados con los robos.
Pero esto no es todo: en una de las viviendas encontraron un insólito santuario de santería, donde el grupo de delincuentes realizaba rituales para buscar protección y garantizar y agradecer el éxito de sus operaciones criminales.
En el mismo lugar hallaron un caimán que mantenían en cautiverio, y que ya fue entregado a las autoridades competentes.
Los miembros de la banda detenidos están acusados de delitos de robo con violencia e intimidación, robo y hurto de uso de vehículo, lesiones, delitos contra la intimidad (por el uso de la baliza GPS), falsificación de documento público y pertenencia a una organización criminal.
