El Adelantado de Segovia
  • Motor
  • Economía
  • Sociedad
  • El Adelantado
  • US
El Adelantado de Segovia

Confirmado: a la cárcel un jubilado al que le tocó la lotería y aprovechó el dinero para distribuir opiáceos

por Paco Magar
5 de febrero de 2026
Confirmado: a la cárcel un jubilado al que le tocó la lotería y aprovechó el dinero para distribuir opiáceos

jubilado al que le tocó la lotería y aprovechó el dinero para distribuir opiáceos

Es oficial: Las viviendas turísticas ilegales en España superan las 86.000, según el Ministerio de Vivienda

Reubican en otras escuelas infantiles a los niños de una guardería investigada por malos tratos

El Musac y la Seminci se cuelan entre los principales referentes culturales de Castilla y León

La gente que sueña con que le toque la lotería generalmente aspira a comprarse una casa, cancelar una hipoteca, viajar. También hay quienes crean su propio proyecto de inversión para ganar más dinero.

Pero dentro de estos sueños un tanto estereotipados existe una gran diversidad. Un ejemplo de esto es el negocio que montó John Eric Spiby, un jubilado al que le tocó la lotería. 

De jubilado desconocido a preso famoso por narcotráfico

John Eric Spibi vivía en una localidad del condado de Greater Mánchester, en el norte de Inglaterra. Llevaba una vida modesta, la de un ciudadano común que tenía una rutina tranquila y ninguna notoriedad pública.

A punto de jubilarse, le esperaba una vida apacible. No parecían interesarle las ostentaciones ni las actividades empresariales. Pero las apariencias engañan. A los 65 años le tocó el premio de la lotería que cambió su vida, tanto que terminó encarcelado.

Los casi 3 millones de dólares que podrían haberle asegurado una vejez tranquila, fueron un motor para el delito. En lugar de inversiones seguras, viajes o propiedades, decidió usar gran parte del dinero en una red criminal dedicada al narcotráfico. 

Spibi se instala en España

Después de jubilarse y con el respaldo económico de la fortuna que había ganado en la lotería, Spibi abandonó Inglaterra y se instaló en España. En este país llevaba una vida tranquila. Observando su vida, nadie podía pensar que había realizado una gran inversión en un negocio ilegal que está en la mira del mundo.

La policía británica comenzó a investigar cuando aparecieron en el mercado grandes cantidades de pastillas falsas. Se vendían como diazepam, una droga de uso frecuente en nerviosos y depresivos, pero en realidad contenían etizolam. Esta sustancia no está autorizada en el Reino Unido y es considera peligrosa por el alto riesgo de dependencia y sobredosis.

En la búsqueda, la policía descubrió que en la granja de Spiby se producían millones de estas pastillas. En una construcción cercana a la casa principal, las fuerzas policiales encontraron maquinaria industrial capaz de producir decenas de miles de pastillas por hora. Una gran empresa, sin duda.

Luego se introducían en el mercado negro británico. Uno de los cargamentos fue interceptado. Según informes policiales, esta red logró inundar la región de Manchester con estas pastillas falsas valoradas en millones de libras.

Para el proceso de comercialización, los delincuentes utilizaban una empresa que daba una apariencia de legitimidad al producto, llamada Nutra Inc. Era gestionada por Drury, uno de los socios de Spiby.

¿Cómo cae Spibi?

Mientras Spibi disfrutaba de su vida tranquila en España, la policía investigó a fondo. No tardó en descubrir que Spiby, de 80 años de edad, era la cabeza de la producción de esas drogas en la granja.

Pero además había comprado una nave industrial en Salford para ampliar el negocio. Esa había sido otra  gran inversión del premio de la lotería.

Fue detenido y sentenciado a 16 años y seis meses de prisión. También cayó su hijo, John Colin Spiby, de 37 años, así como otras personas que integraban su equipo.

La fiscal Emma Clarke, representante del Ministerio Público, ha declarado a la prensa que la organización vendió millones de pastillas. Su valor potencial en la calle oscilaba entre los 56 millones y los 332 millones de euros.

Además de drogas, en las propiedades de Spiby se requisaron armas de fuego y municiones, lo que corroboró que se trataba de una organización muy consolidada.

El anciano jubilado era el cerebro del negocio. Su hijo se ocupaba de la manipulación de la mercancía. Dorian era el encargado de ampliar la red conectando a otras organizaciones delictivas.

La resolución del Tribunal

Spiby fue declarado culpable de los cargos de conspiración para la producción y suministro de drogas de clase C, posesión de armas e intentos de obstaculizar la labor judicial. El resto de los integrantes de la banda también han sido sentenciados a prisión.

Un caso que ha quedado marcado en la historia, que en parte tiene su matiz anecdótico y original, aunque no menos repudiable.

  • Política de cookies
  • Política de privacidad

© 2024 El Adelantado de Segovia

  • Motor
  • Economía
  • Sociedad
  • El Adelantado
  • US

© 2024 El Adelantado de Segovia