La última semana de enero un crimen hasta cierto punto inexplicable sacudió a la Comunidad Valenciana: un hombre de 48 años mató a un amigo de su hijo, de 13 años, en lo que según argumentó fue una especie de ataque de locura o brote psicótico. El hombre golpeó al niño con un bate hasta romperlo, y luego lo acuchilló hasta matarlo.
Posteriormente, el hombre llevó a su hijo hasta la casa de su abuelo y luego se presentó en el cuartel de la Guardia Civil en Sueca, donde confesó el crimen. Un juez decretó la prisión provisional, comunicada y sin fianza, de Juan Francisco M.F., teniendo en consideración que se entregó voluntariamente, pero también del grado de violencia que rodeó el crimen.
¿Un brote psicótico?
El asesinato ocurrió el sábado por la tarde, en una vivienda de la calle Trinquet Vell de Sueca, y el martes, Juan Francisco M.F. se presentó ante el juzgado de Sueca, donde primero debió sortear a familiares de Alex, la víctima, y a vecinos que no dejaron de insultarlo.
En su declaración, el acusado reconoció su crimen, pero no recuerda nada sobre los hechos, ni el momento de la agresión, y alegó en su defensa que había sido un ataque de locura. Afirmó que se había quedado en blanco, llorando y negó que su hijo o alguien más pudiera estar involucrado en el asesinato.
El caso, que apenas está comenzando, ha llamado la atención de profesionales como Ruth Pérez, una psicóloga forense que desconfía de la hipótesis o coartada de un “ataque de locura”, porque “la locura no viene y va”.
“Tendría que haber evidencia previa de que esta persona tenía problemas mentales. Con los datos que se han aportado es muy difícil, si no imposible, desde el punto de vista forense”, que esta sea la explicación. Pérez también reconoce que la información sobre el caso todavía es insuficiente.
La referencia a la coartada no es gratuita, porque si se acepta que se trató de un brote de locura, el destino del agresor sería un centro médico y no la prisión. Para la psicóloga forense, si este brote no tiene antecedentes clínicos podría tratarse de un engaño. “Si no tenía ninguna enfermedad mental previa, esto de ‘no me acuerdo’ no puede ser”.
“Violencia vicaria”
Para Ruth Pérez, que tuviera la custodia del hijo es señal de que no había antecedentes clínicos de algún tipo de trastorno que pudiera generar un brote de violencia.
En cuanto a la posibilidad de que se trate de un caso de “violencia vicaria” (una agresión hacia la madre a través del hijo), cree que, aunque es plausible, lo natural hubiera sido que el ataque fuera contra su hijo y no contra el amigo.
“Contra los amigos de los hijos es un poco extraño. No es habitual. No digo que sea imposible, pero lo lógico –por desgracia– habría sido hacer daño al niño. Pero no sabemos si intentó hacerle daño o si les hizo daño a los dos y solo mató a uno. No lo sabemos”.
Los hechos
El sábado, el padre de Alex no estaba muy convencido de dejarlo ir a casa de Juan Francisco, y este tampoco quería recibir gente en la casa. De hecho, cuenta que ofreció 15 euros a su hijo para que se fuera, pero este quería que Alex instalase unos programas en su ordenador.
Lo siguiente que se sabe es que Juan Francisco atacó al muchacho con un bate de béisbol, con el que lo golpeó hasta partirlo, y que luego lo acuchilló cerca de veinte veces, con tal fuerza que una atravesó las costillas y alcanzó el corazón.
Ahora será a la justicia a la que le tocará decidir si se trató de un brote de locura, o de un asesinato consciente. En ambos casos, estamos frente a una tragedia.
