Ante las denuncias de fallos en las pulseras telemáticas de seguimiento que se colocan a los maltratadores, y de la manipulación de estos equipos para que no cumpliesen la función, el Ministerio de Igualdad ha decidido reemplazar estos dispositivos con tobilleras que garanticen un servicio más “eficaz y eficiente”.
A través de sus redes sociales, el ministerio anunció que en el último Consejo de Ministros, realizado este martes 27 de enero, “El Gobierno autoriza la contratación del Servicio Integral de seguimiento por medios telemáticos para maltratadores por 111 millones de euros”.
De pulseras a tobilleras más eficientes
Con estos recursos, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, anunció el mismo martes que se firmó un nuevo contrato, inicialmente por 71 millones de euros (ampliables a 111 millones), y por un período de tres años (también ampliables a 5), para la gestión de los dispositivos de control y seguimiento de maltratadores.
El nuevo contrato contempla la sustitución de las actuales pulseras telemáticas por tobilleras reforzadas con “mecanismos antivandálicos”, con tarjetas especiales y baterías de mayor duración. Redondo ha señalado que:
“Se va a apostar por un dispositivo de tobillera porque, según nos indican los técnicos, es un dispositivo mucho más fiable, menos manipulable y, por lo tanto, se incorporan también todos los mecanismos antivandálicos que van a permitir que sea mucho más seguro”.
Con este nuevo contrato se aspira a tener hasta 17.660 tobilleras para hacer seguimiento a los maltratadores, y la idea es mantener un stock de 2.000 dispositivos, para reemplazar en menos de 24 horas cualquier dispositivo que presente alguna falla técnica.
Algunas características de las nuevas tobilleras
Las tobilleras que reemplazarán las pulseras telemáticas tendrán mayor resistencia al agua, pantalla de cristal reforzado, sensores de movimiento y de temperatura corporal.
Dispondrá de un sistema de geoposicionamiento autónomo, con lo que se podrá conocer la ubicación del agresor sin depender del GPS del móvil.
Estas tobilleras tendrán mayor seguridad criptográfica para garantizar que los dispositivos de la víctima y el maltratador mantengan todo el tiempo la conexión, otros sistemas para impedir la manipulación de los datos que la tobillera envía a Cometa. También una señal de alerta adicional, de detección directa, cuando se dé una situación de proximidad entre el maltratador y la víctima.
Por qué se hicieron estos cambios
La sala Cometa, el centro desde donde se hace seguimiento a todos los dispositivos y se da respuesta a cualquier situación que se presente, atiende diariamente más de 1.700 alertas, que 151 empleados deben gestionar, conversando con víctimas, agresores, policías y magistrados.
La ministra anunció que en este centro también habrá novedades sobre la coordinación, y en la atención y apoyo psicológico a los empleados; y comentó que la decisión de cambiar los equipos se produjo después de realizarse dos investigaciones, una interna y otra a través de una auditoría externa, para saber qué estaba pasando y cómo solucionarlo.
“Fuimos conscientes de que había que mejorar el contrato y de que había que incorporar aquellas mejoras derivadas de las investigaciones”.
Un nuevo número, y más apoyo psicológico
Se va a crear un nuevo número 900 para que las víctimas puedan comunicarse directamente con Cometa, y se incorporan dos nuevos profesionales en psicología, para ofrecer a las víctimas asistencia especializada.
También se van a promover cambios para mejorar y hacer más eficiente la relación entre la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género y la empresa prestataria (la responsable del funcionamiento de los dispositivos).
De esta manera, el ministerio de Igualdad espera aumentar la protección de las víctimas de maltrato, aprovechando los avances de la tecnología para mantener en la mira a los maltratadores.
