Puede parecer broma, pero muchas personas religiosas siguen considerando posible que uno o más espíritus malignos se apoderen de alguien para enfermarle o hacerle adoptar conductas equivocadas, y que esos espíritus o demonios pueden ser expulsados a través de rituales como el exorcismo.
Son creencias presentes en muchas religiones antiguas, y todavía aceptadas en varias corrientes del cristianismo y del islam, dos de las religiones más importantes del planeta. Además de prácticas que no siempre son vistas como legales, y que pueden conducir a penas de prisión, como acaba de suceder en Jaén, donde un ritual mal concebido terminó con tres personas con penas de cárcel.
Un exorcismo en Andalucía
Una familia musulmana decidió exorcizar a una hija de 27 años porque esta había decidido divorciarse, por considerar que estaba “poseída” y que por eso quería acabar con su matrimonio.
En el ritual, que aparentemente fue efectuado contra la voluntad de la “endemoniada”, participó también, como imán, un tío de la víctima que además era su exsuegro. El evento no se completó gracias a la intervención de la policía.
Hay que aclarar que los padres y el tío no fueron detenidos por practicar un exorcismo, puesto que no existe como tal esta figura en el Código Penal español, sino por el delito de maltrato en el ámbito doméstico, por el que los tres acusados fueron condenados a 7 meses de prisión.
Un divorcio que conduce a un exorcismo
Los sucesos que llevaron a esta condena ocurrieron en Linares, Jaén, a las 20:00 horas del 23 de enero, cuando la Policía Nacional recibió información de que se estaba produciendo una situación de violencia de género en un sector de esta ciudad. Los agentes fueron recibidos por una pareja de origen pakistaní que afirmó que nada estaba sucediendo en su hogar, lo que fue desmentido por gritos provenientes de una de las habitaciones.
Al entrar, los agentes de la Policía encontraron a un hombre corpulento encima de una mujer, tratando de taparle la boca y de sujetar sus muñecas. Con motivo de estas acciones, la mujer presentaba heridas en varias partes del cuerpo y no dejaba de llorar.
Posteriormente, la víctima contó que se había separado de su esposo en Reino Unido y que había regresado al hogar de sus padres en Linares, donde estos la encerraron, mientras esperaban por la llegada de su tío, padre del esposo, que iba a “curarla” y a “expulsar el demonio de su cuerpo”.
El ritual: versiones contradictorias
El juicio se celebró en la Audiencia de Jaén, y aunque el Ministerio Fiscal estaba solicitando 8 años de cárcel para cada uno de los imputados, finalmente la condena fue de 7 meses de cárcel. Esta reducción tan drástica se debe a que la víctima se negó a declarar contra sus padres y contra el tío, que actualmente se encuentra en Londres, y a que la hermana testificó a favor de los padres al afirmar que su hermana nunca estuvo retenida y que podía salir a la calle si así lo quería.
Los padres, que declararon con el auxilio de un intérprete, aseguraron que el “acto de curación” consiste en leer a la persona poseída suras del Corán y nada más; declaración que fue confirmada por el tío. Sin embargo, en el juicio también intervinieron como testigos los dos agentes de la Policía Nacional que entraron a la vivienda al escuchar a la mujer gritar pidiendo auxilio, y encontraron a la víctima con el tío encima, tratando de taparle la boca y con heridas en la cara y los brazos.
Aunque durante este proceso no aceptaron que hubo violencia sobre su familiar, los padres y el tío aceptaron la condena a 7 meses de cárcel.
