El trágico siniestro ocurrido el domingo pasado en Adamuz extiende los tiempos de espera y de agonía de los familiares de los viajeros. Los trabajos de los equipos de rescate no cesan y siguen identificándose víctimas fatales.
Dos nuevos viajeros fallecidos fueron identificados: Julio Rodríguez y José María Fernández, ambos leoneses. El hallazgo es resultado del proceso de identificación de las víctimas que realiza el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil a partir del rescate de los cuerpos, después del accidente. La Guardia Civil ha notificado a sus allegados el triste reconocimiento de las víctimas.
¿Quién era Julio Rodríguez?
Julio Rodríguez viajaba en el tren de Renfe que se dirigía hacia Huelva cuando se produjo el descarrilamiento en Adamuz del tren que iba hacia Málaga. Tenía 52 años y era natural de León. Fue una de las primeras víctimas de Castilla y León confirmadas en el suceso y el primero de los leoneses.
En la remoción de los restos de uno de los vagones fue encontrado su cuerpo. Para su identificación se cumplió el protocolo, y se realizaron comparaciones de ADN. Este reconocimiento fue posible por muestras de material genético que su familia había facilitado previamente. La espera era muy larga y no lograban noticias.
Estos análisis permitieron confirmar oficialmente su fallecimiento. La noticia fue comunicada a la familia en la noche del 20 de enero. El dolor y la consternación explotaron, tanto en el ámbito familiar como en toda la comunidad leonesa.
José María Fernández, otro leonés fallecido en el siniestro de los trenes
Castilla y León reconoció a su segunda víctima: José María Fernandez. El segundo de los leoneses viajaba solo en el tren de Iryo, el primero en descarrilar, que cumplía la línea que une Málaga con Madrid.
Gruista y camionero, José María Fernández estaba jubilado. Tenía 52 años y era padre de dos hijos. Sus restos fueron recuperados en un proceso complejo, entre los restos metálicos del vagón del tren en el que viajaba y que colisionó en Adamuz.
¿Cuál es el proceso de identificación de las víctimas?
Las autoridades han establecido un protocolo para ordenar el caos generado en los primeros momentos luego del accidente. Tras el levantamiento de los cadáveres en la zona del siniestro, los cuerpos se trasladan al Instituto de Medicina Legal de Córdoba.
Se ha reunido a un grupo de médicos forenses y técnicos forenses que realizan las autopsias para determinar las causas de la muerte. También recogen muestras biológicas.
Al mismo tiempo, se han establecido mecanismos para que los familiares puedan aportar documentación, fotografías recientes, datos de rasgos físicos distintivos, como tatuajes o cicatrices. Igualmente se toman muestras de ADN, que se cotejan con las obtenidas de los fallecidos.
Las huellas dactilares, el análisis genético y la odontología forense son bases importantes para la identificación fiable. Después de obtener certezas en la identidad de cada fallecido, se comunica a sus familiares.
Las familias exigen rapidez, la espera hace interminable la angustia. Pero, la Guardia Civil insiste en que es primordial la precisión y que por eso los procedimientos se prolongan durante varios días.
Mediante estos procedimientos de han identificado 43 víctimas. Se ha difundido que las denuncias de desapariciones realizadas en Madrid, Málaga, Córdoba, Sevilla y Huelga, son 45. Significa que aún hay dos cuerpos que no han sido localizados.
En las comunidades que han perdido miembros en este terrible suceso se vive un clima de duelo colectivo. Los pueblos reclaman esclarecer las causas del accidente y reforzar las medidas de seguridad en la red ferroviaria.
La Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia n° 2 de Montoro es el órgano judicial a cargo de la investigación del accidente de Adamuz. La presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía designará un juez de refuerzo para llevar a cabo las acciones pertinentes con la celeridad posible.
