Los primeros momentos del choque fatal de los trenes en Adamuz fueron de desconcierto, horror y desesperación. Los pasajeros relatan que apenas tuvieron tiempo de reaccionar. El estruendo del golpe, el movimiento brusco de los vagones y la sorpresa marcaron esos instantes iniciales.
Luego vinieron los gritos y la confusión en un entorno en el que nadie podía creer lo que había ocurrido, aunque a todos constaba que no era nada bueno.
Después de ese proceso de los primeros minutos, siguieron momentos de preocupación por el estado personal y el de los demás. Los viajeros comenzaron a auxiliar a quienes estaban heridos o habían quedado atrapados en los vagones.
Las emergencias médicas, la policía y los bomberos se sumaron a este escenario de horror. El objetivo era atender a los heridos con urgencia, estabilizarlos y trasladarlos a los centros de salud. Era momento de salvar vidas. También se retiraron los cuerpos de los fallecidos.
Los familiares no reciben la información que esperan
La reacción de los familiares y conocidos de los viajeros de los trenes no tardó en hacerse sentir. La espera y la falta de información provoca una profunda sensación de incertidumbre y gran angustia.
Los rumores abundan, pero faltan las respuestas oficiales. Es una situación de abandono que los familiares describen como mezcla de impotencia y temor. La indignación aumenta. No aparecen datos claros y las listas de víctimas y de heridos no terminan de confirmarse.
Mientras tanto, se siguen removiendo los restos de los vagones afectados.
Un hombre de Punta Umbría buscaba a sus familiares desaparecidos
El portavoz de una familia de Huelva, Juan Barroso, ha realizado declaraciones públicas a las puertas del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, uno de los tantos que visitó en busca de noticias.
Manifestó públicamente su indignación por la falta de información durante todo este tiempo sobre cuatro de sus allegados que estuvieron desaparecidos. Extraoficialmente había tenido noticias de que su sobrino, un niño de 12 años, se encontraba en un centro hospitalario cordobés. Pero no había logrado confirmación de ese dato.
Seguían desaparecidos los padres de este niño y un primo que viajaban en el Alvia. Barroso señala lo que muchos otros dicen también. Hay confusiones en las listas de víctimas y de heridos y denuncia que los puntos de atención habilitados no están resultando efectivos. En esos lugares se producen tensiones y las familias reclaman que se mejore la gestión de la crisis.
La única opción de obtener algún dato seguro fue recorrer los hospitales de Jaén, de Úbeda y todos los de Córdoba. Visitó los tres puntos oficiales de información. Pero tampoco logró encontrar nada.
Cansado ya de tantas vueltas, de que lo mandaran de un lado a otro sin certeza ninguna, reclama que se atienda a las familias y que se organice eficientemente la información. En las últimas horas, se identificaron los cuerpos sin vida de los familiares de Barroso.
Siguen los trabajos en la zona
El dolor une. Las familias se organizan, comparten datos entre ellas y reclaman explicaciones. Sin embargo, continúa el silencio institucional.
Los trabajos en la zona continúan. Se intenta llegar al tren Alvia que acabó en un terraplén de cuatro metros, pues no se descarta que puedan aparecer más cadáveres.
Son horas de gran angustia y dolor para los familiares de los viajeros que no han sido identificados aún. Permanecen en el Centro Cívico de Córdoba en espera de información.
Por su lado, las autoridades emitieron declaraciones en las que prometían encontrar a los responsables de la tragedia. El rey Felipe VI, en tanto, ha acudido al Hospital Reina Sofía para apoyar a los afectados.
Con todo, el daño ya estaba hecho y las consecuencias perdurarán durante mucho tiempo.
