Alguna vez debemos haber escuchado aquello de que “nadie debería dormir con el estómago vacío”, para referirse a que nadie debería acostarse con hambre. La frase es correcta socialmente hablando, pero lo contrario podría ser lo cierto si hablamos de salud individual: si queremos dormir mejor es recomendable acostarse con el estómago vacío.
Al menos esto afirma Marcos Apud, un psicólogo también experto en longevidad, y autor de un libro titulado precisamente Neurolongevidad. Apud lleva más de 20 años estudiando la manera como los hábitos cotidianos se relacionan con nuestra salud cerebral y el envejecimiento.
Hay que dormir con el estómago vacío
Marcos Apud es seguidor de una tendencia o metodología que busca optimizar el uso de la energía y de los sistemas que intervienen en el funcionamiento de nuestro cuerpo, conocida como biohacking.
Para este psicólogo argentino, con millones de seguidores en redes sociales, el biohacking consiste en evaluar cómo influyen aspectos como la alimentación, el ejercicio físico, el manejo del estrés o la exposición a la luz, entre otros, no solo en la duración de nuestra vida sino también en su calidad.
La idea, para Apud, no es solo vivir más tiempo sino vivir más y mejor, con buena salud, suficiente energía y capacidad para recuperarnos de enfermedades y otras eventualidades.
Para lograrlo existen varios “hacks” (trucos) bastante accesibles y con los que podemos potenciar nuestra calidad de vida: ayunar, ducharnos con agua fría, dejar las actividades más intensas para las horas del día en que disponemos de más energía, y alejarnos de las pantallas azules pocas horas antes de dormir.
Con estas acciones vamos a alargar nuestra vida y también a vivir mejor, con menos estrés, menos sensación de fatiga y más energía.
Volviendo al estómago vacío: Apud recomienda adelantar la cena, comer poco antes de oscurecer o al menos tres horas antes de acostarnos, para que el aparato digestivo no esté funcionando cuando vayamos a dormir.
Si evitamos comer tres horas antes de dormir, el aparato digestivo se encontrará en reposo y el cuerpo podrá concentrarse casi exclusivamente en los procesos de regeneración nocturna.
También hace énfasis en la importancia de reducir la exposición a las pantallas del móvil, la tablet o el ordenador, ya que podemos interrumpir la producción de melatonina, una hormona esencial para gozar de un sueño reparador.
Otras recomendaciones para dormir mejor
Vivimos sometidos a muchos estímulos a todas horas, a través del móvil y del televisor, y el estrés no nos abandona cuando llegamos del trabajo y debemos lidiar con tensiones hogareñas. Nada de esto contribuye a tener un buen descanso, por lo que debemos tomar medidas para lograrlo:
- Dormir como mínimo 7 horas, que es lo que necesita un adulto para tener un sueño reparador.
- Tratar de establecer un horario de sueño: acostarse siempre a la misma hora. La rutina favorece el sueño.
- Crear condiciones que favorezcan el sueño: una habitación oscura y fresca, tomar una ducha tibia antes de dormir, mantener el televisor fuera de la habitación y los dispositivos electrónicos lejos de la cama.
- Evitar las siestas largas durante el día. No dormir más de 30 minutos, para que no afecte el descanso nocturno.
- Hacer ejercicio. El esfuerzo físico, además de ser excelente para la salud, nos produce un cansancio saludable, que invita al sueño.
- Meditar o hacer ejercicios de relajación. Hay que tratar de dejar a un lado las preocupaciones (ya habrá tiempo mañana para seguir buscando soluciones), aflojar los músculos y dejar que la mente se vacíe o divague en torno a imágenes agradables, de manera que el sueño llegue más rápido.
Con estas recomendaciones y manteniendo el estómago vacío, como recomienda Marcos Apud, seguramente vamos a dormir mejor y a estar listos para enfrentar un nuevo día.
