Ocho niños y 11 adultos muertos es la trágica cifra de un nuevo error de las fuerzas de la OTAN en Libia que está poniendo en tela de juicio su capacidad para llevar la paz a un país que se está muriendo por dentro.
Un día después del polémico ataque de las fuerzas de la Alianza Atlántica contra la localidad de Surman, la agencia oficial Jana informó del fallecimiento de 19 civiles a manos de los soldados de la alianza internacional.
El Gobierno aseguró que cayeron ocho bombas sobre un barrio residencial de Surman, al oeste de la capital libia, y que algunas de ellas destruyeron la casa perteneciente a Hemidi Juildi, antiguo compañero de armas del coronel Muamar al Gadafi. Entre las víctimas del atentado se encuentran la esposa de Hemidi, así como su cuñada y dos de sus hijos, una niña y un niño de corta edad.
El resto de fallecidos son vecinos, que incluyen al ciudadano marroquí Buchra Yaala, a su compatriota Milud Abdelkader y al sudanés Bachir Ishak, que pereció junto a sus dos hijas y un hijo.
La OTAN, que en un principio desmintió la autoría del ataque, reconoció ayer, desde su sede en Bruselas, que llevó a cabo bombardeos en Surman, pero aseguró que se dirigieron contra un centro de mando militar.
No obstante, el régimen de Trípoli acusa a la Alianza de haber matado a 40 personas desde el jueves pasado en distintas zonas.
Los aliados, en cambio, asumen un solo error, el que se cobró la vida, la madrugada del domingo pasado, de siete personas en el barrio de El Arada, en las afueras de Trípoli.
El líder libio, Muamar al Gadafi, no se ha quedado callado y ha enviado un telegrama al Consejo de Seguridad de la ONU para protestar por las «brutales agresiones» perpetradas por los «cruzados» de la OTAN contra un mercado de Trípoli el viernes y contra otro barrio de la capital el sábado.
En la misiva, el líder libio aseguró que no había ningún objetivo militar cerca y ningún edificio de mando. «Los ataques pretendían atacar las casas de civiles y matar deliberadamente a la población», señaló Gadafi en la nota. «A día de hoy, no hay ninguna familia que se encuentre a salvo en su casa», denunció.
«Es un genocidio sistemático, cuya responsabilidad recae sobre todos los miembros del Consejo de Seguridad y, especialmente, sobre los Estados permanentes», añadió el coronel.
«Un blanco legítimo»
A pesar de las víctimas civiles, la OTAN avanzó que sus operaciones en Libia no han perdido credibilidad e insistió en que la culpa del conflicto está en el dictador Gadafi.
La Alianza Atlántica señaló, además, que no hay forma de confirmar de forma independiente las acusaciones del régimen ni las cifras de fallecidos, tanto de niños como de adultos.
El ataque de Surnam se realizó contra un centro de mando y control que había sido identificado a través de un «análisis riguroso» y era «un blanco legítimo», según aseguró Mike Bracken, portavoz militar de las operaciones armadas en el territorio.
Mientras, la organización informó de que ayer perdió un helicóptero no tripulado que estaba sobrevolando Libia, pero negó que, como dijo la televisión pública del país, se trate de un helicóptero Apache tripulado.
