La selección española dio un paso definitivo para su clasificación para los octavos de final del campeonato del mundo de fútbol sala, al imponerse a la selección de Panamá por 8-3 en un partido atípico, en el que chocaron dos conceptos distintos del fútbol sala, el ortodoxo de una selección española que tiene automatizados los movimientos, tanto defensivos como ofensivos, y el absolutamente anárquico de un combinado panameño al que no le falta calidad con la pelota, pero carece del más mínimo rigor táctico.
El empate frente a Irán vino a sembrar las dudas en el equipo español, que en el primer minuto de partido vio cómo su rival estrellaba un balón en el palo. Pero bastó una perfecta triangulación culminada por Kike para que la selección se colocara por delante en el marcador, y comenzara así a serenar algo más su juego, aunque faltó bastante claridad a la hora de superar la defensa panameña, desarbolada ya cuanto los españoles iniciaban el movimiento ofensivo.
Lin, que cuajó una buena actuación, se encargó de marcar el segundo tanto español, y poco más tarde fue Borja el encargado de hacer ver a los panameños que la campeona de Europa estaba para pocas bromas, por más que no brillara en su juego ofensivo, y defensivamente se viera superado en algunas ocasiones, como en la acción del 4-1, en la que Kike y Cristian no terminaron de entenderse, y De León se aprovechó de ello para marcar.
En la segunda parte, con la victoria decidida a favor de España, Panamá apostó por endurecer su juego, lo que frenó aún más el ya de por sí poco fluido juego de la selección, que sin embargo continuó llegando sobre la meta de Londono, llevando el marcador hasta el 8-3 final, terminando el partido sin lesionados, aunque con dos ausencias de cara al encuentro del próximo jueves frente a Marruecos, las de Kike y Ortiz, que vieron la segunda tarjeta amarilla y no podrán jugar. Posiblemente sí lo hará Fernandao, recuperado ya de su rotura fibrilar.
