A día de hoy, y desde hace varias temporadas, el FC Barcelona es mejor que el Caja Segovia, porque dispone del dinero suficiente como para poder fichar a los mejores jugadores del panorama futsalístico nacional e internacional. Por ello, el resultado final de 2-5 con el que concluyó el encuentro que disputaron segovianos y catalanes en el Pedro Delgado no sorprende a nadie, aunque bien se hará en pasar revista al desarrollo del partido, porque algo de “miga” sí que tuvo el choque.
Para empezar, estas cinco semanas de parón le han venido al Caja de maravilla para ajustar tanto su sistema ofensivo como defensivo, y bien que los jóvenes jugadores de David Madrid lo pusieron en práctica frente a un rival que saltó a la cancha con casi todos sus integrantes aún con la “caraja” propia de haberse pasado un mes en Tailandia. Y se dice casi todos porque Igor se empeñó en demostrar en Segovia lo que los segovianos ya conocen, que es un jugador desequilibrante. De sus botas salieron las acciones más peligrosas de los blaugranas en el primer tiempo.
Pero no nos saltemos los acontecimientos, porque el equipo de casa lo hizo casi todo bien durante los primeros 15 minutos, en los que defensivamente los jugadores no cometieron errores, y en ataque la tímida presión del Barça era superada con claridad gracias a los buenos movimientos sin la pelota. De esa manera llegaron las primeras ocasiones para los segovianos, como una de Sergio que sacó Cristian por alto, y finalmente el 1-0, obra de Murga tras una buena combinación entre el propio Sergio y Antoñito, cuya dejada aprovechó el cierre gaditano para, a la segunda, marcar el primer gol de la tarde.
Si a todas estas virtudes locales se les une el hecho de que Jesús Herrero estaba muy bien colocado bajo los palos, impidiendo que los remates lejanos de los jugadores del Barcelona se convirtieran en gol, se llega a la conclusión que se llegó en el ecuador del primer tiempo, que el 1-0 era justo.
Marc Carmona intentó cambiar el ritmo del choque sacando del banquillo a un cuarteto bastante más ofensivo, con Saad, Lozano y Wilde buscando la portería, y Gabriel haciendo las coberturas. Pero en cuanto Wilde puso en evidencia que aún está para pocos trotes, y el técnico se vio obligado a tirar de Eric Martel, el sistema se le vino abajo. Precisamente el segundo gol del Caja vino a poner en evidencia al canterano del Barça, que luchó para que un balón no saliera de banda, y le envió hacia el córner, peleó para que el esférico no traspasara la línea de fondo… y lo que hizo fue darle una asistencia de gol a José Carlos, que sólo tuvo que empujar la pelota. Evidentemente, y a pesar de los ánimos de sus compañeros, Martel ya no levantó cabeza en el partido, y así lo vio claro Carmona, que apenas volvió a ponerle en la cancha.
El resultado, lógico por el devenir del partido, era como para frotarse los ojos, y así el Barça decidió darle un poco de realidad a un Caja que, tras el tiempo muerto del conjunto blaugrana, comenzó a pasar por verdaderos apuros a la hora de sacar la pelota desde atrás, viéndose obligado en no pocas ocasiones a lanzar el esférico fuera, entregando la posesión a su oponente, que prácticamente monopolizando la posesión en los últimos cinco minutos fue creciendo en el partido. Gabriel y Aicardo se encontraron con el palo en dos remates lejanos, y aunque José Carlos puso la réplica en una acción en la que cruzó demasiado su remate ante la salida de Cristian, lo cierto era que estaba bastante más cerca del 2-1 que el 3-0, hasta que éste llegó a falta de 20 segundos para el descanso, cuando Aicardo cruzó su remate al palo largo, ajustándolo tanto que se hizo imposible de detener por Jesús Herrero.
El Caja se marchó al descanso tocado en su moral, porque había peleado mucho para acabar la primera parte con la ventaja de dos goles en el electrónico. Por el contrario, los jugadores del Barça se fueron plenos de moral, sabedores de que habían superado lo peor. Y así, en la segunda parte el equipo visitante se puso el traje de líder, y no permitió a los segovianos cruzar el centro de la cancha con el balón controlado hasta que no marcó el gol del empate, obra de Sergio Lozano en un trallazo marca de la casa imposible de rechazar.
El 2-2 vino a poner algo de pausa en las ansias del Barça, y por el contrario azuzó a los jugadores locales, que volvieron a controlar la pelota y a realizar buenas combinaciones. Aún queda trabajo por hacer, ya que en algunas ocasiones los jugadores no saben ver las ventajas que han conseguido por el centro y vuelven a empezar la jugada, pero no cabe duda que el equipo ha mejorado mucho en ese apartado.
Pero otro hecho vino a torcer el gesto del Caja Segovia, y es que Víctor hubo de retirarse del partido víctima de un golpe que le llevó directo al Hospital General. Con una rotación menos, el equipo se resintió, y en uno de los pocos desajustes defensivos, Ari se plantó solo ante Jesús Herrero, al que superó por alto.
El partido estaba difícil para el Caja, y se puso imposible cuando, a cinco minutos para el final, los granadinos Cuesta y García Morón decidieron volver a cobrarse lo que aparentemente les debe el Caja Segovia desde hace muchas temporadas, y dejaron sin señalar una falta de Gabriel sobre Sergio, que originó una contra culminada por Lin para hacer el 2-4. Puso David Madrid a Palomeque como portero-jugador, pero para entonces el partido ya estaba decantado del lado blaugrana, que marcó un quinto tanto jugando al contragolpe. El Caja fue de más a menos, mientras que su oponente lo hizo al revés. Aún así, las sensaciones que dejó el equipo segoviano en la cancha dan buenos motivos para el optimismo.
